El grupo que saca a Michael Jackson de su tumba a ritmo de congas se presenta hoy en Jazz Café

ConciertoPatax cruza del rock a la salsa y del funk al flamenco sin detenerse, para probar que la música es, toda ella, una larga canción universal

Lo que hace Patax no tiene nombre. O tiene tantos como pasaportes en su maleta. Jazz fusión podría ser uno, pero también neo jazz, latin jazz, flamenco fusión e incluso “pop afrocubano”.

Como ya explicó su director, el percusionista hispano-americano Jorge Pérez, “Patax es una banda de músicos jazzeros buenísimos”. Y eso es lo único que importa.

Durante su segunda visita a Costa Rica, el grupo –integrado por músicos de Portugal, Italia, Argentina, Chile y España– se trajo todas las versiones imposibles que le caben a los hits de Michael Jackson, para dejarlas en el escenario del Jazz Café, tal y como viene haciendo desde 2008 por el resto del mundo. Un homenaje único, que se presenta esta noche por última vez, antes de continuar su gira latinoamericana.

El concierto de esta noche estará a cargo de una versión “reducida” de la agrupación, en la que no faltarán las divas. Actuarán la vocalista portuguesa Alana Sinkey y la bailaora venezolana Anita Loynaz, quien acompaña a la banda como invitada durante la gira. Junto a ellas también estarán los habituales Valentín Iturat (baterista), Carlos Sánchez (bajista), Marcos Collado (guitarrista) y el pianista chileno Jorge Vera.

Mientras que Loynaz le pone rápidamente una peineta a cualquier jam session, Sinkey es la elegida por unanimidad de extraerle el jugo a la raíz genética del Rey del Pop, con versiones perturbadoras de Billie Jean, Thriller o Smooth Criminal.

En el programa tampoco faltará la originalísima versión de Man in the mirror, el arreglo que hizo que Jorge Pérez diera el salto al vacío, donde justamente lo estaban esperando 18 millones de personas –quizá más–, según su propia contabilidad acerca del número de visitas que han recibido los videos de Patax en la web.

El concierto empieza a las 9:30 p. m., y las entradas (¢12.000) están a la venta en el Jazz Café Escazú. Los que quieran quedarse después podrán hacerlo, y si es para improvisar un rato, aún mejor.