Hay portero

Costa Rica 1 - Japón 3

Goles: Bryan Ruiz (30”), Yasuhito Endo (60”), Shinji Kagawa (80”), Yoichiro Kakitani (92”)

No es el Mundial pero se parece mucho. Jugamos en otro país contra una selección que también está clasificada para Brasil 2014. Este es el equipo definitivo y hace rato se acabó el tiempo de los experimentos. También hay que decirlo, es mejor que se enciendan las luces de alerta ahora que después del 12 de junio.

De la contundente derrota queda algo positivo: hay portero. Keylor Navas detuvo, desvió y rechazó balones envenenados y en una ocasión hasta persiguió a los atacantes rivales dentro del área, mientras el resto de nuestra defensa echaba raíces en el área pequeña.

Después de unos primeros minutos donde todo parecía otra cosa, de una Sele de toque rápido, rasante, inteligente, los japoneses fueron creciendo en confianza y posesión de la pelota. Por momentos pareció que también crecieron en número. La zaga tricolor se vio lenta, lentísima, marcando en grupo a un mismo jugador, mordiendo anzuelos, descuidando el rancho.

Ya a los 10 minutos Japón había alcanzado el juego que sería la tónica del resto del partido. Cortando salidas, adueñándose de la aduana de la media cancha y entregando balones de pie a pie. Honda , Kagawa y Okubo dijeron presente desde temprano.

Keylor también. Una y otra vez salvó la tanda y tapó las goteras de Miller, Umaña y González. Japón llegaba con más claridad cuando Junior Díaz entró por su carril izquierdo y centró al corazón del área para que Ruiz le pusiera el pie y adelantara a la Sele en el marcador. Era el minuto 30.

Un respiro que dio confianza y volvió a poner en el mapa del partido a los encargados de la ofensiva tica. Ruiz y Campbell eran imán de faltas, Bolaños, en cambio, no daba pie con bola.

Celso Borges fue un extra.

Y aquí hablamos ya de la complementaria. Japón no perdió la calma y supo buscar lo que sabían, era inminente. Con avances ordenados, sin balones a la olla. Honda cruzó un balón desde la derecha hasta el centro del área y Endo, que entró sin marca por el centro, infló la red. Minuto 60.

Veinte minutos después, para cerrar una avanzada desde atrás, Kagawa recibe de pared, y vence a Navas rematando mientras recuperaba el equilibrio. De lujo.

Pocos recursos se le veían a la Sele pero tampoco desesperaron. Ureña y Chiqui fueron variantes optimistas de Pinto. Brenes pifió, como en potrero, lo que pudo haber sido el empate. Y nada más.

Cerraba el partido y los japoneses hicieron el tercero aprovechando un despeje errado de Miller que Kakitani, ya en tiempo de reposición, acomodó en el fondo del arco tico.

Vencidos por un rival superior, toca revisar lo que evidentemente fue el punto flaco de la Sele: la defensa.