La aritmética

#bajorendimiento​Venegas y Pemberton recuperaron para Costa Rica, en los últimos 10 minutos del partido, lo que parecía el triunfo de la Selección de Panamá

Costa Rica 2 – Panamá 2

Goles: Blas Pérez (50”), Roberto Nurse (69”), Johan Venegas (80”), Celso Borges (85”)

De mano cambiada, con la zurda, Patrick Pemberton rechaza el potente tiro de penal de Gabriel Gómez. Es el minuto 90 y celebramos como triunfo lo que en realidad es un empate a dos goles con la Selección de Panamá. Lo celebramos porque por 80 minutos no sabíamos quiénes eran esos once hombres enfundados en la camiseta de la "Sele". Reconocíamos sus nombres, no sus movimientos en la cancha.

Este empate se alcanzó en los últimos diez minutos. Hay que decir que fue Johan Venegas, variante en el 52” por Rodney Wallace, el paramédico de la Sele. Entró a un equipo en el que estaban desdibujados Borges, Campbell, Cubero y Ureña, para nombrar a cuatro y, como en el partido contra Nicaragua, traía intención de gol.

Eso hizo el 80, entrando por la derecha, cambiando la marcha para enganchar y rematar de zurda al palo lejano del guardameta Penedo. Minutos después obligó al penal a la defensa canalera. Borges cobró y anotó.

Se empataba un partido que hasta ese momento tenía esto: una primera mitad con 20 faltas (12 Panamá, 8 Costa Rica) y un segundo tiempo en el que los panameños se dieron cuenta de que no había necesidad para el planteamiento conservador, al frente no tenían el octavo lugar del Mundial Brasil 2014, al frente estaba otro equipo.

Blas Pérez y –anoten este nombre– Roberto Nurse habían hecho a todo el país recordar un nombre.

Las cosas, como en Tetris, empezaban a acomodarse.

Al final, es cierto, se logró el empate. Es cierto, también, que los últimos diez minutos se vio otra vez el brillo en los ojos de los jugadores que no reconocimos por 80 minutos. Y eso se agradece.

Pero no vamos a dejar de decir esto: ahora todo depende de los números ajenos. Un empate de Panamá y Nicaragua. Un triunfo por menos de tres goles. Sumas y restas. La calculadora.

Tal vez es así y ahora podemos ponerle nombre a algo sobre lo que han pensado muchos sociólogos y filósofos del país: el precio de los diminutivos, el precio de hablar suavecito es la aritmética.