La era del hielo

Empanzados de materia política, este fin de semana retomamos el fútbol, que es lo mismo que la política, pero al revés. El fútbol, ya se dijo, es lo más importante de las cosas sin importancia. La política es, bueno, no les voy a hacer la tarea completa.

Las tardes de verano y, sobre todo por la ubicación y orientación del Fello Meza, las cartagas son un regalo para el deporte. No se puede decir lo mismo del equipo local ni de sus invitados este domingo por lo menos.

Los DT Delgado y Solano llegaron a solventar el pulso empatados en sus libros contables, tres victorias cada uno y un menudo de empates. La cancha endurecida del Fello Meza no ayudó al espectáculo, pero no vamos a culpar al terreno por lo que no supieron mostrar los adultos profesionales encargados de lo que allí sucedía.

El Club Sport Herediano estrenó uniforme rojo en casa ajena. Los brumosos salieron de los vestidores decididos a borrar la imagen de sus últimas campañas contra los florenses. Heredia y Cartago, las provincias históricamente conservadoras desde la Batalla de Ochomogo (1823) hasta su preferencia por el PAC (2014), subliman en el fútbol lo que se resiente en política. Las cargas iguales se repelen.


Para muchos, un empate en cancha ajena es ganancia. Incluso un encuentro sin goles como este. Como no soy periodista deportivo, ni, en términos estrictos, fanático de nada, pienso todo lo contrario. No sé todavía cómo se va a titular esta nota, podría ser “Cómo desperdiciar una tarde perfecta”.

A los hechos. Al final del primer tiempo, los números iban a decir esto de la posesión del balón: Cartago 52 por ciento, Herediano 48 por ciento. Un partido jugado en los tres cuartos de cancha donde nunca habrá un gol.


Un partido sin goles pero peor: sin emociones. Como un libro de texto de ingeniería industrial.

Hubo excepciones: antes del 7”, Yendrick esboza una chilena en el área cartaginesa que retoma el Mambo en una especie de volea super incómoda. No pasó nada

La balanza del ataque se inclinaba a favor de los locales, aunque no encontraron la manera efectiva (es decir, con gol) de romper la línea de cuatro florense.

Al 23”, Villalobos Chan logró frustar en el último toque lo que parecía el gol de Víctor Núñez: entraron juntos al área en una jugada que había iniciado en la mitad de la cancha de los visitantes.


Néstor Monge, el de la pava, un jugador clave y eficiente en la titular brumosa, remató al 28” desde media distancia, con el borde exterior y furia un balón que el guardameta Moreira supo reducir.

El segundo tiempo fue la prolongación de la misma tónica. Con contadas oportunidades para cada bando. Ninguna con verdadera claridad.

Entró el delantero emo, Chiqui Brenes, mimado de los locales y del seleccionador nacional, Pinto, que fue a verlo desde las gradería del Fello Meza. Monge tuvo otro remate de riesgo, Bryan López terminó de inclinar la estadística del lado del Cartaginés. El DT Delgado tiró todas su cartas: Silva, Sirias entraron con la misión de definir el partido.

La tarde había refrescado y las sombras pasaron de alargadas, por el final de la tarde, a artificiales por la luz eléctrica.

Vino el momento clave del partido al minuto 87. Keylor Soto entró a despejar un balón sobre Herrera dentro del área florense. Penal. Al 88”, Silva, el uruguayo que había entrado de cambio, fue el responsable de cobrar. Raro, si se piensa que hay un guión para penas máximas desde antes de iniciar el partido. Tomó impulso y anunció con luces de neón un penal que Moreira supo detener.

Allí se terminó el encuentro. Herediano se acercó un par de veces más, pero con un interés que parecía meramente estadístico.

Un partido frío, calculado, sin sangre caliente. La jornada seis deja al Team en primer lugar, pero con un recorte de distancia de sus seguidores.

Fotografía: Archivo Club Sport Cartaginés