La migración hace aumentar número de católicos en Estados Unidos

Fe​El 38 por ciento de los católicos estadounidenses son de origen latinoamericano

Los católicos en Estados Unidos, que esta semana reciben al papa Francisco, representan entre un 20 y 25 por ciento de la población, con un aumento provocado por la migración, según un censo de la universidad Georgetown de Washington.

En 2015, los católicos suman 81,6 millones en Estados Unidos, incluyendo a aquellos que se declaran como tales aunque no van a la misa dominical, según un censo realizado por el Centro de Investigación Aplicadas de esa universidad.

Si se toma un censo realizado con un conteo parroquia por parroquia, la cifra es un poco menor, sumando 68,1 millones, es decir 20 por ciento de la población.

Sólo el 25 por ciento de los católicos asisten a la iglesia al menos una vez por semana, una cifra que ha permanecido estable en los últimos 20 años. El 38 por ciento asegura que va a un templo al menos una vez al mes.

"Este es un grupo de fieles muy importante" comparado con los protestantes que, ciertamente, representan más de la mitad de la población pero están repartidos en numerosas iglesias, señaló Mary Gautier, investigadora de Cara.

A los creyentes cristianos le siguen en número los judíos y musulmanes, respectivamente.

El 38 por ciento de los católicos estadounidenses son de origen latinoamericano, 3 por ciento son negros y 3 por ciento asiáticos. La iglesia católica estadounidense es la más diversa en "términos de razas y de diversidad étnica", según Gautier.

El número de fieles aumenta cada año cerca de 1por ciento, "en parte debido a la inmigración y en parte a la natalidad".

Por el contrario, el número de sacerdotes es ahora apenas de 37.600 contra más de 50.000 en 1995. Es una cifra que representa una tercera parte de las necesidades de la Iglesia.

En términos de vocaciones, el número de seminaristas "permanece estable" en los últimos 15 años.

El número de parroquias es de 17.300 este año, una cifra que va en baja desde los años sesenta pues muchos templos que estaban en bastiones de la inmigración católica europea, especialmente en el noreste y centro de Estados Unidos, cerraron sus puertas.

Por el contrario, las parroquias ubicadas en zonas del sur y del oeste irrigadas por la llegada de numerosos migrantes latinoamericanos "están llenas hasta el tope".