La ofensiva yihadista pone de nuevo en peligro la unidad de Irak

La ofensiva yihadista en Irak, un país minado por conflictos entre grupos étnicos y religiosos, pone de nuevo en peligro la estructura centralizada creada en 1920 y, según los analistas, el país sólo podrá sobrevivir en forma de federación.

En una semana, este país nacido de los escombros del imperio otomano ha visto cómo la insurrección sunita del oeste y el norte, la toma de control de los kurdos de la región petrolera de Kirkuk y los llamamientos a la guerra de los dirigentes chiítas volvían a poner en entredicho su unidad.

"Desde el punto de vista kurdo, es un momento irreversible. El estatuto de Kirkuk era una cuestión espinosa pero fue resuelta en una noche gracias a la ofensiva del Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL)", explica Fanar Haddad, un investigador del Instituto del Medio Oriente de la universidad de Singapur.

Desde la invasión estadounidense de 2003, los kurdos pedían la anexión de la provincia de Kirkuk a la "región autónoma" kurda de Irak. Gracias a sus reservas petroleras, los kurdos tienen ahora la independencia económica que Bagdad siempre les había negado.

El primer ministro del Kurdistán iraquí, Nechirvan Barzani, fue muy claro a este respecto y dijo en una entrevista a la BBC que era "imposible" volver a la situación previa a la ofensiva sunita.

"Los últimos acontecimientos llevan al país a una división formal o informal. Nunca hasta ahora había sido tan grande la posibilidad de división de las zonas árabes de Irak", asegura Haddad.

El Irak actual, creado en 1920 e independiente desde 1932, siempre tuvo instituciones centralizadas, incluso cuando el poder pasó en 2003 de los sunitas a los chiitas y a pesar del estatuto especial que tiene el Kurdistán iraquí desde 1991.

"Un Irak unificado no es imposible aunque muy improbable porque las divisiones son demasiado radicales. Las fronteras internas, que existían de facto, han cambiado y es probable que se transformen en fronteras de derecho en los próximos años", explica John Drake, un analista de seguridad del grupo Ake.

Al contrario, Arthur Quesnay, investigador del Instituto Francés de Oriente Próximo, no está convencido de que el país estalle.

"Irak puede existir sobre una base nacional pero con un sistema federal o confederal si hay negociaciones y se llega a un consenso entre Bagdad y los diferentes actores, la constitución lo permite", asegura.

Según Quesnay, "la mayoría de árabes sunitas, incluso los insurrectos, son nacionalistas" y sólo quieren más autonomía de sus regiones.

En todo caso, todos los expertos coinciden en que la situación actual es la consecuencia de la invasión de Estados Unidos en 2013, que derrocó al dictador sunita Sadam Husein, aunque el actual primer ministro chiita Nuri al Maliki también tiene su parte de responsabilidad.

"Los americanos desmantelaron las instituciones pero Maliki entrará en la historia como el hombre que perdió zonas enteras de Irak. Ha sido durante su gobierno que Irak ha perdido su integridad territorial", asegura Ruba Husari, una de las mejores expertas sobre el petróleo iraquí.