Los 11 enanos

Club Sport Cartaginés 1 - Club Sport Herediano 1

Goles: José Miguel Cubero (60”), Erick Scott (62”)

El campeón y el subcampeón, que han tenido partidos dignos e incluso memorables en este Torneo de Invierno, llegaron hoy al Fello Meza a protagonizar algo que parecía la obra de un jardín de niños: Los once enanos brumosos conocen a los once enanos florenses.

A esta altura del campeonato, a los partidos se llega con el excel de la tabla de clasificación: Saprissa y la Liga habían ganado, complicando la paz metal de Heredia; Cartago necesitaba afianzarse en el cuarto lugar. Al final de la jornada, Heredia se balancea en el segundo puesto, Cartago es dueño del cuarto.

Debajo de nubarrones espesos y sobre una cancha visiblemente afectada por las lluvias de los últimos días, arrancó el partido que en pocos minutos iba a anticipar la tónica general de los 90 minutos. Fútbol lento y pesado característico de superficies de barro, muchas faltas de ambos lados (al pitazo final sumarían 29), exceso de simulaciones y, lo imperdonable, pocas situaciones de gol.

El rencor es un motor válido para el deporte. Lo ha sido también para las artes. Ahora, tiene que ser el detonante de algo que lo sobrepase, que lo redima. Argentina vs Inglatera en México 86, por ejemplo. Saprissa vs la Liga hace unos domingos. “El asco” de Horacio Castellanos Moya, en literatura. Pero este rencorcillo de brumosos y heredianos se quedó hoy en el empujón y el madrazo. Se convirtió en el reductor del fútbol. Los once enanos contra los once enanos.

Video tomado de www.everardoherrera.com

De Anllel hemos hablado muy bien. Hoy no vamos a poder. Embarrialado el uniforme al minuto 10, no pasó de eso. Impreciso, ansioso, frustrado. Su propio reverso.

Por su parte, Cartago no podía armar con la bola en movimiento y empezó a apostar por las jugadas de balón quieto. Jiménez logró sacar de su zen a Salazar en varios avances por la izquierda.

Los florenses dominaban el medio campo. Pero sin consecuencias. Como si el objetivo fuera solamente estorbar al juego brumoso. Al 14”, Josimar conectó el primer tiro directo del partido, a manos de Torres, el guardameta cartago.

El central ya era coprotagonista del encuentro pitando hasta las malas caras. Más adelante iba a anular un gol legítimo de Cartago, argumentando un falso fuera de juego.

Cerca del 25”, Cartaginés comenzó a inclinar la cancha a favor de su casa, aprovechando la la falta de ideas del Herediano que seguía entregándole a Anllel balones que no sabía cómo devolver.

En mi libreta dice esto: minuto 30, partido horrible. A la par de una mancha de chifrijo.

Antes del final del primer tiempo, Erick Scott había pulseado tres veces el gol brumoso y había anotado el gol que anuló la miopía.

A la segunda mitad salieron otra vez once contra once, aunque pareciera mentira. No se cumplían los 50” y el subconciente de Anllel pedía cambio: dos faltas que le anunciaban ya la roja.

Marvin Solano sacó a Díaz y se decidió por Leandrinho, que debe tener el mejor representante del mundo entero. Sólo eso explicaría cómo sigue jugando en primera división, incluso en la nuestra. Para muestra: un jugador que estuvo lesionado por meses y entra por fin a la cancha a fingir infantilmente un penal en la primera jugada que le toca.


Al filo del 60” , Cartago había tomado las riendas del encuentro pero tampoco habían crecido los jugadores. Y como suele suceder en estos casos, cayó el gol florense. Balón parado que ejecuta Josimar y que parecen tocar Anllel o Cubero. El gol se le atribuye a este último.

Pero como no lo merecía ni uno ni otro, dos minutos después Scott celebraba el empate, luego de un pase envenenado de Paolo Jiménez que había entrado por la izquierda.

Después de eso hubo más roces, empujones, insultos y hasta una buena dosis de racismo desde la tribuna brumosa que puede ser, habría que estudiarlo, la más resentida del país.

Otro domingo de fútbol. Los que vimos este partido merecemos una medalla.

Fotografía: Club Sport Herediano