Mayor reserva de lobos marinos en Uruguay sobrevive al asedio

Durante años los mataban por su valiosa piel, grasa y genitales. Dos décadas después de que se suspendieran las faenas, los lobos marinos de Uruguay gozan de buena salud y el Estado que antes los explotaba ahora busca protegerlos y potenciar su atractivo turístico.

Unos 180 mil lobos finos viven en la Isla de Lobos en el Océano Atlántico, a 11 kilómetros del balneario Punta del Este. La mayor concentración de Arctocephalus australis de Sudamérica convive con sus parientes más grandes, los leones marinos.

Son los dueños de la isla de 400 km2, donde la única presencia humana permanente son los dos fareros del lugar y un funcionario de la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara). Todos rotan cada 15 días.

"A veces el león marino se pelea con el lobo fino y ahí hacen un ruido bárbaro", cuenta Diego Olivera, de 22 años y recientemente enviado al lugar por la Dinara. Además de mantener las instalaciones debe controlar que no haya desembarcos desde las lanchas de turistas, que tienen prohibido llegar a menos de 100 metros de la isla.

Además, de convivir con los leones marinos tienen como enemigos a los pescadores artesanales, ya que capturan las mismas presas y a menudo rompen sus redes.

"Hay una cierta disputa con los pescadores, que muchas veces pueden darles un golpe, provocar algún ruido para alejarlos o hasta hacer uso de un arma de fuego", indicó Ponce de León. "Está prohibido, pero obviamente este tipo de actos ocurre".