Líderes mundiales se dieron un banquete de pura "basura"

Menú​Mandatarios están acostumbrados a cenas repletas de manjares, pero este domingo, en Naciones Unidas, el menú fue algo diferente

Dos chefs invitados por Naciones Unidas cocinaron un almuerzo oficial a base de comida procedente de la basura para llamar la atención sobre la cantidad de comida que se desperdicia en las dietas modernas, y su papel contribuyendo al cambio climático.

Entre los platos que degustaron los comensales en la sede de la ONU en Nueva York se encontraba una hamburguesa vegetariana, hecha con la pulpa sobrante de los jugos de frutas, algo que normalmente se desperdicia.

También hubo papas fritas, creadas a partir de almidón de maíz, algo que normalmente iría destinado a la alimentación animal y que, junto con los biocombustibles, es a lo que se destina la inmensa mayoría de las 36 millones de hectáreas de maíz cultivadas en Estados Unidos.

"Es la comida típica estadounidense, pero con un giro. En lugar de ternera, vamos a comer maíz, que es con lo que se alimenta a las reses", dijo Dan Barber, un prominente chef neoyorquino, copropietario del restaurante Blue Hill.

"El reto es crear algo realmente delicioso, de algo que en otras circunstancias triaríamos", añadió.

Barber diseñó este menú junto a Sam Kass, el exchef de la Casa Blanca que dirigió la campaña contra la obesidad Let's Move, de la primera dama, Michelle Obama.

Los principales líderes del mundo participaron en el almuerzo de este domingo, donde el presidente francés, Francois Hollande, y el presidente peruano, Ollanta Humala, ejercieron de anfitriones con el objetivo de construir el impulso para las conversaciones sobre el clima de París.

La ONU agradeció a los dos chefs el almuerzo, a pesar de que el organismo mundial rara vez trae cocineros externos, especialmente durante la Asamblea General, que cuenta con unas fuertes medidas de seguridad.

Según datos de Naciones Unidas, el 28% de la tierra dedicada a la agricultura en todo el mundo produce comida que se pierde o desperdicia.

Cada año, estas pérdidas equivalen a 3.300 millones de toneladas de carbono, responsables del cambio climático, por lo que, si fuera un país, la comida que se desperdicia sería el mayor emisor después de China y Estados Unidos.

Foto superior: ONU Photo/Loey Felipe.