Científicos culminan construcción de simulador de huracanes más grande del mundo

NovedadAyudará a mejorar las predicciones sobre la intensidad de los ciclones, el punto débil de la meteorología hasta ahora.

Científicos culminaron la construcción del simulador de huracanes más grande del mundo en la Universidad de Miami, con la esperanza de que ayude a mejorar las predicciones sobre la intensidad de los ciclones, el punto débil de la meteorología hasta ahora.

La máquina, un acuario gigante que permite producir vientos y oleaje en su interior, requirió una inversión de 15 millones de dólares, además de los 47 millones que se usaron para erigir del edificio que la alberga en la Escuela de Ciencias Atmosféricas de la universidad en Miami, Florida.

Cuando el principal responsable del proyecto, el científico Brian Haus, enciende la máquina con un motor de 1.700 caballos de fuerza, se produce un sonido atronador y los remos comienzan a agitar 144.000 litros de agua fresca.

Mientras las olas de color aguamarina chocan cada vez con mayor ímpetu contra las ventanas acrílicas, la máquina reproduce los vientos de 250 km/h que un huracán de categoría cinco desataría.

Dentro del tanque de 23 metros de largo por 6 de ancho y 2 de profundidad, una casa miniatura verde y blanca recibe la fuerza del ciclón.

Quizás el mejor ejemplo de una tormenta que engañó a los meteorólogos fue el huracán Wilma, que en 2005 subió de categoría 2 a 5 en cuestión de horas.

Tras el paso de ese ciclón y de Katrina, que dejó aún más destrucción en el Golfo de México y el estado sureño de Luisiana, Haus se comprometió a encontrar maneras de entender mejor la física de las tormentas, sobre todo cómo la temperatura de los océanos les imprime fuerza.

Los científicos también esperan que la máquina, que es seis veces más grande que los simuladores que existían hasta ahora, ayude a estudiar cómo los huracanes dañan los edificios en las costas.

Miami alberga numerosos centros con científicos especializados en el clima, como el Centro Nacional de Huracanes (NHC) de la Agencia estadounidense Oceánica y Atmosférica (NOAA), o la Florida International University, que posee un simulador capaz también de producir vientos de un huracán de máxima categoría.

La NOAA y la fuerza aérea estadounidense envían regularmente aviones cargados con instrumentos meteorológicos a los ojos de los huracanes, donde los pilotos sueltan sondas con paracaídas para medir la velocidad de los vientos sobre la superficie del océano.