Militares hondureños salen a proteger el transporte público de la criminalidad

Armados con fusiles, cientos de militares y policías se desplegaron este martes en las unidades del transporte público de la capital de Honduras para detener la violencia contra conductores y pasajeros de criminales que asaltan, matan y extorsionan.

Policías y militares se subían de dos en dos en los buses y se instalaban en las estaciones y paradas a lo largo de las calles y avenidas que cruzan la accidentada topografía de Tegucigalpa, de un millón de habitantes.

"Yo no iba a salir a trabajar, pero ahora ya con el ejército nacional nos sentimos seguros", dijo el chofer de un bus que cubre la ruta desde la marginal colonia Flor del Campo, al suroeste, hasta el centro de la capital.

"Este año nos han matado a tres compañeros. Uno el 4 de enero y dos en febrero; sólo llegaron y les dispararon; gente muy humilde que andaba ganándose el pan de cada día para él y su familia", lamentó el hombre, quien se identificó como "un perjudicado" al pedir el anonimato por temor a represalias.

"Eso es pura falacia. A los días ya no andan (los militares y policías en los buses) y lo matan a uno como un perro", afirmó un vecino de la colonia mientras transitaba por la calle y observaba a los militares subidos en las unidades de transporte.

Los militares y policías "deberían andar permanentes" en los buses, dijo otro vecino de la zona que vende verduras en la acera de un barrio obrero, de casas de concreto y amuralladas con barrotes en puertas y ventanas, feudo de las pandillas.