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Vehículo que llevará el motor de plasma de Franklin Chan al espacio está a un paso de construirse

​Sería la primera ocasión en la que el proyecto alcanza la fase de construcción del prototipo de vuelo espacial

El motor de plasma del exastronauta costarricense Franklin Chang Díaz está próximo a conocer el diseño del vehículo que lo llevará al espacio, si supera una prueba de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) que involucra su funcionamiento ininterrumpido por 100 horas.

La mañana de este viernes en el programa Nuestra Voz, el director de operaciones de Ad Astra Rocket para Costa Rica, Juan Ignacio Del Valle Gamboa, dio a conocer que el proyecto liderado desde la sucursal de la empresa en Houston, Estados Unidos, está cerca de concluir un proceso que inició en 2015 cuando la agencia norteamericana les concedió una contratación para desarrollar las últimas pruebas experimentales de ingeniería que representa el nivel cinco -de nueve- en la escala conocida como de madurez de la tecnología.

"En esta prueba final, que nuestra empresa se encuentra en estos precisos momentos ejecutando y tratando de concluir de aquí a finales de año, operaremos el motor de plasma experimental que se encuentra en nuestro laboratorio en Estados Unidos por 100 horas continuas", mencionó el ingeniero mecánico.

"Cuando se certifique este hito y otra serie de aspectos técnicos que están en el contrato certifica que nuestra empresa ha logrado llevar la tecnología a ese nivel cinco. ¿Qué es lo importante de esto? Que el siguiente nivel, el seis, consiste ya en, por primera vez, la construcción del prototipo de vehículo que eventualmente lo llevará al espacio", añadió.

Esta sería la primera vez en 40 años que tiene la iniciativa -13 de gestarse en Ad Astra y 3 desde su relación con la NASA- se está a las puertas de la fabricación de un modelo de vuelo, el cual se probaría en laboratorio en tierra y, en caso de recibir el visto bueno, pasaría al nivel siete, que es su colocación en el espacio.

"Ese es el hito que nuestra empresa ha esperado por años para iniciar lo que consideraremos como la etapa comercial de aplicaciones del motor de plasma", resaltó Del Valle.

Durante el primer año la compañía presidida por el científico costarricense se dedicó a acondicionar los equipos experimentales del laboratorio en Houston. Dentro de las tareas que se cumplieron en esta primera etapa se incluyen la readecuación de las cámaras al vacío que simulan las condiciones del espacio, único lugar donde el prototipo de plasma funciona.

También se reacondicionaron sistemas de control y se pusieron nuevamente en funcionamiento unos imanes, llamados magnetos super conductores, que son importantes en la experimentación. Adicionalmente, se diseñaron y construyeron las piezas que conforman la parte interna del motor de plasma, conocido como rocket core.

En el segundo año, se realizaron las primeras pruebas de preparación para hacer más sostenido el disparo del prototipo del motor, pasando de milisegundos a un hora.

El aporte económico de la NASA para el proyecto es de $10 millones, los cuales se han ido entregando en tractos durante los últimos tres años del contrato y tras revisión constante de resultados, según cronograma.

La tecnología que desarrolla Ad Astra Rocket permitirá el transporte de cargas grandes en el espacio de forma económica y eficiente.

Algunas de las capacidades del motor de plasma es mantener en órbita estaciones espaciales con miras al desarrollo futuro de más proyectos aeronáuticos.