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"No estamos contra toreros y payasos, queremos una inmersión real a la sociedad"

​Aunque las ciudades no estén adaptadas para las personas pequeñas, ellos consiguen salir adelante

Imagine un mundo que no esté hecho a su medida, en el que lo menosprecien, en el que toda una sociedad lo vea como "pobrecito, no lo logrará", en uno donde para lo único que lo vean útil es para payaso o torero improvisado de las fiestas de fin de año.

Para las personas de talla baja lo anterior no es un ejercicio de reflexión, esa es su realidad.

El pasado 25 de octubre se recordó el Día Mundial de las Personas de Talla Baja; al menos en el extranjero, pues en el país este día pasa por lo general desapercibido y no es tomado en cuenta para las campañas de concientización a nivel estatal.

Precisamente esta invisibilización llevó a 15 costarricenses ha conformar desde el 2000 la Asociación Pro-Gente Pequeña de Costa Rica, de la cual el día de hoy más de 300 personas de talla baja forman parte y se encargan año con año de alzar la voz para tratar de hacerse escuchar y convertir a octubre en el mes para reivindicar sus derechos de igualdad.

"Nosotros no estamos en contra de los toreros y los payasos, tengo amigos que les va muy bien, lo que queremos es que las personas de talla baja tengan una real inmersión en la sociedad, que no se nos discrimine", comentó el presidente de la Asociación Pro-Gente Pequeña de Costa Rica, Jimmy Umaña.

Al caminar por las calles de Costa Rica es notorio que la Ley de Igualdad de Oportunidades -7600-, no se cumple. Pero para las personas que padecen de acondroplasia o lo que se conoce popularmente como enanismo, resultan casi invisibles no solo para la sociedad, sino también para el Estado.

“No recibimos ayuda por parte del Estado en cuando a condiciones equitativas, luchamos para que haya respeto, igualdad y quitar el estereotipo de que no somos capaces de hacer lo que nos proponemos, promovemos la apertura de oportunidades laborales y acompañamos a jóvenes y padres que solicitan nuestro apoyo.

"Prácticamente nada está hecho para las personas de talla baja, ni siquiera para los discapacitados o para los adultos mayores, la ley 7600 es solo un papel”, cuestionó Umaña.

Esta Asociación también trabaja de la mano con el Hospital Nacional de Niños, una vez que a los a los padres se les indica que su hijo tendrá esta condición ellos ofrecen apoyo, instruyendo acerca de cómo manejar la situación, cómo apoyar al hijo y concientizarlos en que el niño o niña podrá ser capaz de llevar su vida con normalidad.

Estadísticamente uno entre 21.000 niños de padres de estatura promedio puede padecer acondroplasia, y en el caso de que uno de los padres sean pequeño hay un 50% de probabilidad, en tanto si ambos padres son de talla baja el hijo tiene 75% de posibilidades de que herede la condición.

Aunque estas personas midan menos de 1,49 cm, tienen la misma capacidad intelectual que cualquiera para trabajar y tener responsabilidades. Pese a esto a la hora de buscar trabajos los empleadores no los creen capaces de llevar a cabo las tareas cotidianas, cuestionó Umaña.

Por ello, el representante aboga por hacer reformas en la ley 7.600 que los incluyan.