Nueva administración

Goles: Armando Alonso (17”), Kenneth García (93”)

Ante una asistencia modesta en el Morera Soto, la Liga Deportiva Alajuelense, aplicada en la primera mitad e imprecisa en la segunda, logró un resultado que esconde el empeño de la UCR en la segunda mitad.

O tal vez no, el 2 a 0 es la lápida que le debe recordar a un equipo que a las 8 pm todavía barajaba su clasificación en la cuerda floja de las semifinales, que salir a la cancha con un 5-4-1 no es una buena apuesta.

Los manudos saltaron a la superficie de polímeros con la intención de resolver el partido de forma expedita. Volcados sobre sus rivales, los balones buscaban las laterales y encontraron que la izquierda era la que ponía a sudar a esa línea corpulenta, los troyanos de la zaga de la UCR.

Al 17”, una fuga acelerada de Sánchez termina en un centro que Alonso, desmarcado cerca del punto de penal, cabecea en el aire para depositar en el fondo del marco del guardameta Méndez.

Antes y después de ese momento, la Liga era el terrateniente del campo. Avanzaba con orden y algo parecido a la reflexión. La UCR, en las pocas ocasiones que cruzó la frontera de la media cancha, pidiendo visa, se acercó amparada al azar, a lo que viniera, al voy sin ver.

Sánchez, al 25”, encaró al portero Méndez y erró una oportunidad imperdonable en un profesional. Pero siguió haciendo daño tirando al costado izquierdo, cuando había empezado jugando más bien por el centro. Fallas, de la UCR, se vio mal en el duelo de la primera mitad contra el exsancarleño.

Las pocas veces que los universitarios se acercaron al marco de Lewis, lo hicieron sin orden, esperando alguna individualidad de Sibaja o Poltronieri. Pero el primer tiempo fue un round entero para los rojinegros.

En el segundo tiempo, el viento cambió de dirección. Al ver la pulsión agresiva de los académicos uno no se podía dejar de preguntar por qué, por qué esperarse a un marcador que los sacaba de la zona de clasificación. Pero desde afuera de la cancha toda pregunta es retórica.

“La flecha” Barbosa entró a dinamizar ese ataque universitario que prácticamente no existió en los primeros 45 minutos. Ya para el tercer tercio de la complementaria, la UCR jugaba con tres delanteros

Y no solo eso, los académicos demostraron tener fútbol, demostraron por qué pelean su lugar en semifinales. El encuentro cambió de signo y si existiera justicia deportiva habrían empatado. El 1 a 0 empezó a verse insuficiente. Barbosa, pequeño y veloz, fue un electrón que rebotaba por derecha, izquierda y centro. Protagonizó un par de oportunidades de gol; Lewis, el meta manudo, también aportó lo suyo.

Acosando a la Liga, con más actitud que ideas, la UCR se aproximaba al empate. De haber tenido un guionista de Hollywood, el gol caía. Pero la realidad es otra cosa, en las antípodas de las recetas del cine perezoso y lo que usted perdona, se lo cobro yo.

En el tiempo de reposición, en un ida y regreso donde la UCR pudo meterse a depender de sí misma y no de la aritmética, Kenneth García selló el partido pon un misil desde fuera del área de abombó la red de las aspiraciones de los académicos.

Ese cuarto lugar de semifinales sigue sin dueño. La tabla de posiciones tiene nuevo nuevo líder, nueva administración.