Nuevo campeón

Goles: Eduardo Vargas (19”)

Charles Aranguiz (43”)

En el túnel entre los camerinos y la gramilla del Maracaná, la cara de Iker Casillas lo decía todo. Aunque Ramos arengara al equipo con las fórmulas típicas para esos momentos, allí, en el rostro de Casillas, no se sacaba una sonrisa ni con fórceps, ni dibujándosela con pilot.

Casillas dejó de ser, hace rato, antes del Mundial, aquel que llamaban San Iker. Anda por las canchas con semblante de adolescente compungido, existencialista. Y en el fútbol, ya se sabe, no cabe Kierkegaard.

Pero basta. De quien hay que hablar es de Chile. La Selección que reclama como propio el apelativo “la roja”. Es más rojo el rojo de Chile que el rojo de España. La tarde de este miércoles en Río de Janeiro, la disputa la resolvieron los chilenos con dos goles. Pero con algo más: un equipo que salió a definir el partido desde el inicio, presionando la salida de los españoles, cortando el tiqui taca de media cancha, apostando por Vidal, por el Maravilla Sánchez, por Vargas.

Treinta y cinco mil chilenos cantaron los 90 minutos (96 con la reposición)y convirtieron el Maracaná es prácticamente una localía para Chile. España tuvo sus primeras opciones en pies de Xabi Alonso, quien a boquejarro (acuñemos ésta) fue frustrado por el guardameta Claudio Bravo. El portero chileno iba a crecer hasta convertirse en el mayor obstáculo de los ataques ibéricos.


Pocos minutos después, al 20”, en una jugada que empezó desde atrás, Aranguiz le sirvió a Eduardo Vargas en el centro del área, regateó para desarmar a Casillas y a Ramos y la colocó adentro del arco de España. Estalló el Maracaná en una celebración roja.

Diego Costa, el jugador que se pelearon dos países antes del Mundial, repitió en su juego errático, impreciso y lejos de toda peligrosidad. En cambio, Alexis Sánchez era una partícula subatómica que recorría los rincones de la cancha en tiempo récord. Aparecía arriba y abajo, como si tuviera un clon. Le daban, entonces, los españoles al Maravilla. Le daban a Vidal también.

Al 43”, en tiro libre cobrado por Sánchez, Casillas devolvió con puños al centro y Charles Aranguiz no tardó en ponerla en contacto con la red.

El segundo tiempo fue un espectáculo doloroso. Vimos, en vivo, la caída de un campeón. Una manera de hacer fútbol llegaba a su fin ante la mirada de millones de personas. El tiqui taca llegó muerto a Brasil 2014 (en un momento, España duplicaba en pases entregados a Chile, pero ¿para qué?).

Busquets falló a boquejarro después de -gran ironía- una chilena de Costa. Todo lo que antes le salía a España, falló hoy. Todo. Iniesta, Ramos, Pedro. Entró Torres, entró Cazorla. Nada.

Así iba a terminar el partido. Así terminó el fútbol que dominó por seis años la escena mundial. Brasil 2014 tendrá nuevo campeón.