Oleada de cubanos llegó a EE.UU. tras un año de deshielo entre ambos países

SociedadSegún una agencia oficial estadounidense, más de 43.000 cubanos entraron a Estados Unidos en el año fiscal que culminó en septiembre

Para asegurarle un futuro mejor a su hijo, Reynaldo Favier se decidió y salió con él de Cuba, en lo que sería una tortuosa travesía. Así como ellos, decenas de miles de cubanos llegaron a Estados Unidos desde que empezó el deshielo.

Con una voz gruesa y apesadumbrada, este hombre alto de 44 años narra que apuró sus planes ante la posibilidad de que las puertas de Estados Unidos se cerraran para los cubanos, un temor que ha sido catalizador de la escalada de inmigrantes de la isla desde que Washington y La Habana comenzaran su histórico acercamiento hace exactamente un año.

"Todo el mundo piensa que la Ley de Ajuste va a terminar y por eso es que la juventud y los cubanos" salen de la isla, dice Favier, en referencia a la legislación vigente desde 1966 en Estados Unidos que les garantiza a los cubanos un beneficio vedado a otros inmigrantes: aspirar a la residencia legal al año de pisar el territorio.

"Ese es el miedo que uno tiene, que se le puedan restringir muchas cosas que se le daban antes aquí", afirma Favier, mientras su hijo de 22 años escucha de cerca, en un centro religioso en Miami que los ha acogido desde que llegaron el 7 de noviembre.

Secuelas de la travesía

La alegría de haber logrado llegar a Estados Unidos aún no aflora. En Favier, domina la tristeza de haber dejado en Cuba esposa e hija y el recuerdo vivo de la difícil travesía por tierra de casi un mes desde Ecuador a través de Colombia, América Central y México, ruta que los cubanos prefirieron en el último año frente a la marítima por el Estrecho de la Florida.


"Sicológicamente la travesía golpea mucho a uno", dice Favier, antes de interrumpir la conversación por unos minutos para enjugarse las lágrimas. Él y su hijo, que tiene su mismo nombre, se salvaron por pocos días de quedar varados en Costa Rica, como se encuentran ahora unos 4.000 cubanos desde que en noviembre Nicaragua les cerró el paso.

"Si yo soy hombre y cuando pienso en eso me siento así, que será para las mujeres y los niños, uno es padre de familia y es duro", señala.

Unos días antes de Favier, el 27 de septiembre, arribó a Estados Unidos Joao Rodríguez. Su ruta fue similar: en avión de Cuba a Ecuador, país que hasta el 1 de diciembre no les pedía visa a los ciudadanos de la isla de régimen comunista, y de ahí a pie, lancha o autobús, cruzando siete fronteras.

"Es una experiencia muy dura, que no se la recomiendo a ninguna persona. (...). Se pasa hambre, se pasa necesidad, se pasan cosas que la gente no se imagina", recuerda Rodríguez. Tuvo que dejar a su hermano menor en Costa Rica cuando se le agotó el dinero, pero una vez en Estados Unidos, consiguió los recursos para traerlo.

La gente se apura

Rodríguez también escuchó el rumor de que pronto se podrían acabar los beneficios migratorios para los cubanos. "La gente se está apurando, la gente está optando por nuevas vías" para salir de la isla, dice.

Pero hasta ahora, la vida en Estados Unidos no ha sido fácil. Este cubano de 30 años que vivía en La Habana se vio obligado a dormir varios días en un lavadero de coches en Miami. Ahora está un poco mejor gracias a organizaciones que prestan ayuda a los recién llegados.

"Quiero trabajar, estudiar, hacer la vida que no pude hacer en Cuba", señala, con optimismo.

Ante la oleada de cubanos que han llegado en cifras no vistas en décadas, el gobierno de Estados Unidos ha dicho una y otra vez que no hay planes de modificar las leyes migratorias.

Según una agencia oficial estadounidense, más de 43.000 cubanos entraron a Estados Unidos tanto por mar como por la frontera con México en el año fiscal que culminó en septiembre pasado, un salto de 78 por ciento con respecto al año anterior.

"Se trata de la migración cubana más numerosa, por lo menos desde 1994 cuando ocurrió la crisis de los balseros y ya rivalizando incluso con el momento cumbre del éxodo cubano, que fue durante el Mariel en 1980", cuando llegaron 125.000 personas, señala el analista Jorge Duany, que lo ve como una consecuencia "inesperada" del deshielo.

La situación parece no tener un fin cercano. "Esta migración va a continuar y quizás va a aumentar en vista de la preocupación que tienen muchos cubanos de que la Ley de Ajuste se elimine", agrega Duany, director del Instituto de Investigaciones Cubanas de la Universidad Internacional de Florida.