Ortega y Murillo participarán en diálogo con opositores en Nicaragua

Presencia La ​Conferencia Episcopal de Nicaragua convocó para este miércoles el diálogo entre diferentes sectores

El presidente de Nicaragua y su esposa Rosario Murillo participarán en el diálogo nacional que inicia el miércoles para intentar superar una crisis tras un mes de protestas para exigir una democratización y la salida del mandatario.

"Mañana (miércoles) desde las 10 de la mañana, instalado el diálogo nacional por los señores obispos, estará ahí nuestro presidente, estaremos nosotros, estarán nuestros representantes", dijo Murillo, que también funge como portavoz del gobierno.

La Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) convocó el lunes un diálogo nacional para este miércoles con el objeto de buscar una salida a la grave crisis que vive el país, tras casi un mes de violentas protestas contra el gobierno de Ortega que dejan 53 muertos, saqueos e incendios.

"Conscientes de la gravedad de la situación que vivimos en el país, y aún cuando las circunstancias para dicho diálogo no son las más idóneas, anunciamos el inicio del mismo para este miércoles 16 de mayo", afirmó a la prensa el presidente del CEN, cardenal Leopoldo Brenes.

El líder religioso dijo esperar "que el diálogo aborde estructuralmente el tema de la institucionalidad del país con el objetivo de ir allanando el camino hacia su democratización".

Llamó además a buscar un ambiente propicio para el desarrollo de las negociaciones.

Los estudiantes, que encabezan las protestas, dijeron que están dispuestos a dialogar, pero advirtieron que aún "no ha cesado la represión, el hostigamiento, la persecución y asesinatos en varios puntos del país".

El clero, que mediará en el diálogo, fijó la fecha luego de que Ortega autorizara el ingreso de una misión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para analizar la situación tras las protestas iniciadas el 18 de abril, que dejan al menos 53 muertos, más de 400 heridos, unos 60 desaparecidos, decenas de negocios y casas incendiadas y saqueadas y denuncias de detenciones ilegales.

La peor crisis

Ortega -un exguerrillero de 72 años que gobernó durante la revolución sandinista de los años 80 y retornó al poder en 2007- había aceptado en los primeros días de las protestas ir al diálogo para buscar una salida a la crisis más fuerte que enfrenta en sus 11 años de gobierno, pero no había dado los pasos exigidos por la Iglesia para generar las condiciones.

Uno de esos requisitos era la llegada de una misión de la CIDH con el fin de "aclarar las muertes y desapariciones" en las protestas.

Recién este lunes el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, anunció que el gobierno nicaragüense había permitido el ingreso de una misión de la CIDH y divulgó una carta remitida el domingo por el canciller Denis Moncada.

"Nicaragua expresa su anuencia para que en el menor tiempo posible la comisión realice dicha visita de trabajo, con el objeto de observar 'in loco' la situación de los derechos humanos", señala Moncada en la misiva.

Ortega accedió al ingreso de la CIDH tras fuertes presiones por parte de Estados Unidos, la OEA, sectores de la sociedad nicaragüense y las crecientes manifestaciones que buscan una democratización del país y su renuncia de la presidencia.