País destaca por uso de energía limpia pero flaquea en tratamiento de aguas residuales, dice estudio

ambienteGeneración con fuentes renovables corren riesgo con cambio climático

El desempeño ambiental de Costa Rica destaca por ser uno de los países con una matriz energética a partir de fuentes renovables que es sostenible, pero su piedra en el zapato continúa siendo la deficiente cobertura de un sistema de tratamiento de aguas residuales.

A esa conclusiones llega el Informe Cerrando la brecha del crecimiento ecológico de Costa Rica desarrollado por la Agencia de Cooperación Alemana (GIZ) y Overseas Develpment Institute y que analiza la transformación del país hacia una economía verde.

En el documento se resalta que el país ha tenido bajas emisiones de gases de efecto invernadero debido a que entre el 80 y 90 por ciento de la electricidad proviene de fuentes renovables, muy por encima del promedio centroamericano cuya cifra es del 53 por ciento.

El ministro de Ambiente y Energía (Minae), Edgar Gutiérrez, indicó que en el Plan Nacional de Energía está contemplado alcanzar un abastecimiento del 97 por ciento de la electricidad con fuentes limpias para el 2018.

Ministro de Ambiente y Energía, Edgar Gutiérrez

Este panorama lo vivió el país los primeros meses de este año cuando la cantidad acumulada de agua en las represas hidroeléctricas permitió alcanzar un 100 por ciento de la generación de energía.

Entre las fortalezas del país en materia ambiental también destaca el liderazgo en cobertura ambiental, aire limpio y fuerte administración de abastecimiento de agua potable.

Gutiérrez coincidió con los consultores del informes, quienes advirtieron que el país debe diversificar sus fuentes de energías renovables más allá de la hídrica, ya que el cambio climático afectará sus sostenibilidad.

MINISTRO DE AMBIENTE Y ENERGÍA, EDGAR GUTIÉRREZ

Deficiencias ambientales

La principal debilidad que provoca una estrepitosa caída del país en el índice de desempeño ambiental es la carencia de un sistema de tratamiento de aguas residuales.

Este es el único rubro del indicador en el que Costa Rica no se ubica entre los primeros 10 países.

En esta clasificación el país ocupa el puesto 125 de los 145 estados evaluados.

El informe destacó que el 76 por ciento de las aguas residuales residenciales del país son vertidas en tanques sépticos, el 25,6 por ciento es capturado por alcantarillado y solo el 4,2 por ciento de esa fracción pasa por un tratamiento remedial, es decir, para eliminar la contaminación antes de que desemboque en mantos acuíferos.

El jerarca del Minae lamentó el retraso que arrastra el país desde hace décadas en esta materia, ya que ningún gobierno se ha preocupado en realizar un reordenamiento del alcantarillado que recibe estas aguas.

A mediados de este año, el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) inauguró la planta de tratamiento Los Tajos, la cual atiende al 20 por ciento de la población costarricense y que en una segunda etapa alcanzaría casi el 50 por ciento.

Estos esfuerzos aunque valiosos no son suficientes para solucionar la problemática, admitió el ministro.

La falta de control para una pesca sostenible y el creciente aporte de gases de efecto invernadero por parte del sector transporte son otras debilidades señaladas en el informe.