Personas con poca actividad social son más propensas a vivir menos, según estudio

#puravidaAnálisis encuentra que aislarse es un factor de riesgo similar a la obesidad

Personas con poca actividad social, con tendencia al aislamiento y que residen solas son más propensas a vivir menos, mientras que aquellas que son socialmente activas tienen una mejor calidad de vida.

Así lo afirma el estudio científico La soledad y el aislamiento social como factores de riesgo de mortalidad cuya realización estuvo a cargo de expertos de la Brigham Young University en Estados Unidos.

El efecto del retraimiento es comparable con la obesidad, algo que la salud pública debería tomar con más seriedad, asegura la autora del estudio, Julianne Holt-Lunstad, quien agrega que las relaciones sociales deben ser tomadas con seriedad.

El contacto humano es esencial para la salud física y mental, el simple hecho de tomarse de las manos ya tiene un efecto anti-depresivo, explica el geriatra y gerentólogo, Carlos Alpízar.

La asociación entre la soledad y el aumento en el riesgo de mortalidad es mayor en los jóvenes, que en personas en edad avanzada, pese a que estas últimas son más propensas a estar solas, concluye el estudio publicado en marzo de 2015.

Mega investigación. Para el análisis, publicado en Perspectives on Psychological Science, los expertos examinaron una serie de estudios de salud estadounidenses cuya muestra, en conjunto, asciende a más de 3 millones de participantes.

Los entrevistados proporcionaron datos sobre sensación de soledad, aislamiento social, cantidad de personas con las que comparten en su casa, nivel socio-económico, edad, género y condiciones de salud.

Los expertos también recopilaron datos estadísticos sobre la mortalidad de la muestra, así como de la cantidad de personas afectadas por soledad y/o retraimiento.

Después de procesar información, concluyeron que la falta de conexiones sociales aumenta el riesgo de vivir menos, mientras que la existencia de relaciones proporciona efectos positivos para la calidad de vida de los personas.

Este estudio subraya la importancia de preservar a lo largo de los años las actividades sociales con la pareja, la familia y amigos, manifiesta Alpízar, quien explica que inclusive el cerebro necesita del contacto humano.

"No solo estamos frente a la tasa más alta de personas solas registrada en todo el siglo, sino que también estamos alcanzando niveles máximos históricos", explica el co-autor del estudio Tim Smith, quien agrega que la soledad podría convertirse en una epidemia a largo plazo.