Perú teme convertirse en el país más afectado del mundo por fenómeno El Niño

adversidad​Se prevé que ocurran fuertes lluvias en el norte y complicadas sequías en el sur andino

Perú podría ser el país más afectado de todo el planeta por el fenómeno climatológico El Niño, que tendría su momento más álgido en febrero de 2016, mientras el gobierno de este país se prepara para manejar un escenario complicado, informó el lunes el ministro de Agricultura, Juan Manuel Benites.

"Mantenemos una alta probabilidad de que sea un fenómeno fuerte. El escenario de un El Niño 'extraordinario' lo sabremos en noviembre", dijo Benites, quien aseguró que el país sería el mas golpeado por el fenómeno "debido a la extensión, ya que son 14 regiones en riesgo".

La corriente de El Niño produce un calentamiento en las temperaturas del Pacífico ecuatorial y puede causar fuertes lluvias en algunas partes del mundo y sequías en otras. En Perú se prevé que ocurran ambas cosas.

Fuertes lluvias en el norte y sequía en el sur andino, lo que complicará la producción agrícola en el país, que, por prevención, dispuso la suspensión de sembríos en zonas de riesgo y el traslado de cultivos clave, como el arroz, a sectores de la selva central donde el fenómeno no tendrá mayor impacto.

Según cifras oficiales, son casi 11,8 millones de personas, 2,4 millones de viviendas y 943.000 hectáreas de cultivos expuestas.

El gobierno invertirá este año hasta unos $500 millones en labores de prevención y ha dispuesto un fondo de unos $900 millones para 2016. Cuenta con una línea de crédito de $400 millones para enfrentar los efectos en la salud, agro y viviendas, precisó Benites.

El Niño se iniciaría con fuerza en diciembre y en Perú esperan que alcance su máximo nivel en febrero, diluyéndose hacia abril o mayo. En la historia reciente, Perú ya enfrentó dos veces El Niño de forma intensa: en 1982-1983 causó 9.000 muertes debido a inundaciones y principalmente epidemias, y golpeó el Producto Interno Bruto (PIB) con una caída de 11,6 por ciento. En 1997-1998 se registraron 500 muertes y una caída del PIB de 6,2 por ciento.