Pesimismo sobre el futuro de la UE tras elecciones europeas

Tras los comicios europeos que registraron un avance de la extrema derecha y los euroescépticos, los expertos se muestran pesimistas sobre el futuro de la UE, apostando unos por una pausa en la construcción europea mientras otros reclaman una profunda reforma del bloque.

Según una fuente diplomática, los resultados ilustran una crisis mucho más grave que la crisis económica y financiera precedente: una crisis de desconfianza y credibilidad respecto a Europa.

Las dificultades económicas originaron la crisis precedente, pero esta vez "hemos perdido el sentimiento de la utilidad de Europa", señala la fuente.

El avance de los extremos "se ha acelerado con la crisis económica". "Los Estados europeos son zarandeados por la mundialización, que les impone dolorosas adaptaciones cuyo precio político es alto", reconoce Jean-Dominique Giuliani, presidente de la Fundación Robert Schuman, instituto de investigaciones implantado en Bruselas y París.

Los grandes partidos proeuropeos, empezando por los democristianos y los socialistas, siguen siendo mayoritarios en el Parlamento de Estrasburgo, pero todos salieron malparados en esta elección frente a los movimientos euroescépticos, sean éstos de izquierda (como en Grecia e Italia) o de derecha y extrema derecha (Gran Bretaña, Francia, Dinamarca). Estos partidos podrían obtener en total una quinta parte de los escaños del Parlamento europeo.

El diario francés Le Monde alude incluso a una "ola eurófoba en el Viejo Continente", haciendo hincapié en un trío de partidos que encabezó los resultados en sus respectivos países: el UKip británico (27,5% de los votos), el Partido Popular danés (26,7%) y el Frente Nacional francés (25%).

A lo que hay que agregar que más de la mitad de los electores optó por la abstención, otro signo de desamor por Europa. Para muchos electores europeos, el voto por los partidos euroescépticos refleja ante todo el deseo de que sus países respectivos recuperen el primer lugar frente a lo que consideran como el poder burocrático de Bruselas.

"Si Europa logra responder a las expectativas de los electores y si la economía mejora, quizá las frustraciones disminuyan. Pero existe la voluntad de reafirmar la soberanía nacional, a la que no será fácil responder", sostiene Giovanni Orsina, profesor de ciencias políticas en Roma.

"En esta votación se ve que algunos dicen: hay que pensar más en nosotros en tanto Estado nacional. Debemos dejar en casa la política y no trasladarla a Bruselas", coincide Klaus-Dieter Sohn, del Centro para la Política de Europea de Friburgo (suroeste de Alemania).

El mensaje fue recibido perfectamente por el primer ministro británico David Cameron, que atribuyó la victoria del partido nacionalista Ukip a la "profunda desilusión" sentida en Gran Bretaña con respecto a la UE, y que prometió "una verdadera renegociación completa que mejore el lugar del Reino Unido en Europa".