Pilotos de avión desaparecido son centro de investigación

La investigación en torno al Boeing 777 desparecido hace más de una semana se centraba este lunes en los dos pilotos, y Malasia confirmó que las últimas palabras provenientes de la cabina fueron pronunciadas tras el cierre deliberado de un sistema clave de comunicación.

Las últimas palabras recibidas por el control aéreo --"entonces, buenas noches"-- fueron pronunciadas cuando el sistema de comunicación ACARS había sido deliberadamente desconectado.

Las autoridades no revelaron la identidad del que pronunció estas palabras, pero la hipótesis es que sabía que el ACARS acababa de ser desactivado.

Catorce minutos después del cierre del sistema, fue desactivado a su vez el transpondedor, sistema que transmite informaciones sobre la posición del aparato. Luego el avión se esfumó de las pantallas de radares civiles.

Los datos recibidos desde entonces permiten afirmar que el avión cambió de rumbo a medio camino entre Malasia y Vietnam, ahí también de manera deliberada, y continuó volando cerca de siete horas.

Radares militares malasios detectaron una señal esa noche, más tarde identificada como proveniente del vuelo MH370.

El joven Fariq Abdul Hamid se integró a la compañía aérea con apenas 20 años de edad, tras estudiar pilotaje en la isla malasia de Langkawi. El mismo es hijo de un alto responsable del ministerio de Obras Públicas de uno de los estados malayos.

Es un "buen muchacho", de naturaleza dócil, que frecuentaba habitualmente la mezquita de su barrio, a las afueras de Kuala Lumpur, indicó el imán de la misma.

En cuanto a Zaharie, se trata de un veterano del pilotaje, quien comenzó a trabajar en la compañía malasia en 1981 y cuenta en su activo con la friolera de 18.365 horas de vuelo. Sus colegas citados en los medios de comunicación malasios lo describen como "un piloto cabal", quien fue autorizado por los responsables de la aviación civil de su país para tomar exámenes a aviadores en simuladores de vuelo.

La policía allanó las residencias de los dos pilotos y examinan el simulador de vuelo que el comandante a bordo, Zaharie Ahmad Shah, poseía en su casa.

En Estados Unidos, donde varios expertos participan en la investigación, el presidente de la comisión de Seguridad interior en la Cámara de representantes, Michael McCaul, consideró que las informaciones de los últimos días "conducen a la cabina de pilotaje, con el piloto y el copiloto".

También planteó la hipótesis de que el avión habría sido desviado y escondido para ser utilizado más tarde como "misil de crucero".

El gobierno malasio subrayó el domingo que ambos pilotos no habían pedido trabajar juntos en ese vuelo.

Ningún resto del avión ha sido hallado, en el que es uno de los casos más misteriosos de la aeronáutica moderna. Las revelaciones de este fin de semana --cambio de rumbo y desactivación deliberadas, continuación del vuelo durante siete horas-- hundieron en la desesperación a los allegados de las personas a bordo, que se aferran a la más mínima esperanza de que el avión haya podido aterrizar en alguna parte.

Foto: SEBASTIAN KAHNERT / DPA / AFP