Poca profundidad del mar facilitaría recuperación de cajas negras del avión de Air Asia

accidente​Mar de Java tiene 46 metros de profundidad. Equipos tienen capacidad de resistir un mes a 6 mil metros bajo el agua

La poca profundidad del mar de Java (46 metros) y el poco lapso entre la desaparición del avión y el descubrimiento de sus primeros restos, facilitarían la búsqueda y recuperación de las cajas negras del avión de AirAsia que se accidentó el pasado 28 de diciembre.

Cuando un avión se hunde en el mar se desencadena una carrera contrarreloj para localizar y recuperar las cajas negras (en realidad de color naranja), que registran los datos de los vuelos desde los años 1960.

La reglamentación impone a los aviones civiles tener dos de esos instrumentos, el FDR (Flight Data Recorder, que registra los parámetros del vuelo, y el CVR (Cockpit Voice Recorder), que registra las voces y los ruidos en la cabina de pilotaje.

Los investigadores disponen paralelamente de equipos sofisticados para sondear el mar: satélites, robots y drones submarinos, capaces de transportar cámaras de alta definición, sondas hidrofónicas, sonares.

Las cajas negras están protegidas por un cofre de acero blindado de unos siete kilos y pueden resistir a una inmersión de un mes a 6.000 metros de profundidad.

En caso de inmersión, se pone en marcha un mecanismo de seguridad que emite una señal de ultrasonidos cada segundo durante al menos 30 días consecutivos, con un alcance de 2 a 3 kilómetros.


Sin embargo, localizar y rescatar el fuselaje de un avión hundido en el mar puede durar años y costar millones de dólares.

Por ejemplo el Boeing 777 del vuelo MH370 de Malaysia Airlines que desapareció el 8 de marzo de 2014 sigue sin ser encontrado nueve meses después de su desaparición en el océano Índico, con 239 personas a bordo.

A su vez, para encontrar los restos del Airbus A330-230 de Air France del vuelo AF 447 Rio-París desaparecido el 1 de junio de 2009 en el Atlántico, frente a las costas de Brasil, se tardó 23 meses, pese a que los investigadores sabían dónde buscar. El accidente causó 228 muertos.

Tanto la localización como la recuperación de los aviones accidentados son sumamente caras: unos 35 millones de euros para el Río-París, mucho más para el vuelo MH370, cuyas operaciones de búsqueda costaron más de 100 millones de dólares los dos primeros meses y serán probablemente las más onerosas de la historia de la aviación.

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