Primera ciclovía de la región, en Colombia, cumple 40 años

deporte​Iniciativa se ha extendido a Latinoamérica

Varias calles de Bogotá, Colombia, usualmente abarrotadas de carros y buses se liberan de automotores cada domingo o día festivo, de 7 a.m. a 2 p.m., para dar paso a ciclistas y transeúntes. Se trata de la primer ciclovía de Latinoamérica, que en diciembre de este año cumplirá 40 años.

Constituida como espacio recreativo municipal en 1976 y masificada en las décadas siguientes, la ciclovía convoca a gente de todas las edades, a pobres y ricos, a nativos y extranjeros. E incluso, para celebrar el cumpleaños de Bogotá, en agosto, se hizo nocturna.

La ciclovía en Bogotá, hoy instalada como marca registrada de la ciudad, debe su origen a una protesta ciudadana. "La gente se tomó por la fuerza la Carrera Séptima, la invadió con bicicletas en masa y las autoridades tuvieron que otorgar el derecho con un decreto más tarde", contó Aldo Cadena, director del Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD), que gestiona la iniciativa.

"Tenemos 121 kilómetros destinados a las ciclovías en 10 corredores diferentes", agregó Cadena y destacó el beneficio que supone la reducción de la contaminación.

No obstante, para algunos, la medida complica la movilidad urbana. "Está bien para hacer ejercicio pero si uno va a salir en carro, hay que dar muchas vueltas para llegar a cualquier lado", se quejó Laura Vera, una empleada administrativa de 30 años.

Para Luisa Rojas, una funcionaria de 24 años que pasea a su perro labrador, la seguridad también preocupa. "A algunos amigos los han robado en la ciclovía", afirmó en voz baja.

Otros, sin embargo, piden que se extienda por más horas. "Algo que no me gusta de la ciclovía es que no dura todo el día", señaló Carolina Ramírez, una estudiante de 19 años, mientras trotaba por la Avenida Boyacá.

Impulsadas por la promoción de estilos de vida saludable y el cuidado del medio ambiente, las vías exclusivas para bicicletas en días específicos se replicaron a lo largo de los años en muchas ciudades de Colombia, pero también de la región.

Cada vez más ciudades en Latinoamérica han adoptado el modelo bogotano de ciclovías para esparcimiento, que se unen a las ciclorrutas permanentes construidas como alternativa de transporte para aliviar el congestionado tráfico que padecen muchas de las grandes urbes.