Primeros buses con cientos de migrantes parten de Hungría a Austria

crisis​Hungría es uno de los principales países de tránsito en Europa Central

Los primeros autobuses de inmigrantes salieron de la estación de Budapest-Keleti con destino a la frontera austriaca, a la que quieren llegar miles de refugiados bloqueados en Hungría, indicó un periodista de la AFP que viaja en uno de ellos.

Poco antes, otros autobuses empezaron a llevar inmigrantes que caminaban por la autopista también en dirección a Austria, indicó la agencia oficial MTI. Los autobuses están fletados por las autoridades húngaras.

Centenares de migrantes bloqueados desde hace días en Hungría se rebelaron este viernes y reanudaron su marcha hacia Europa Occidental, aumentando la presión para que la Unión Europea (UE) halle una respuesta a la crisis migratoria que sufre la región, la más profunda desde la II Guerra Mundial.

En Budapest, que suspendió los trenes con destinos internacionales hace cuatro días –en particular hacia Austria y Alemania– un millar de migrantes, entre ellos niños y personas en sillas de ruedas, dejaron por la tarde la estación central para intentar llegar a Austria a pie, distante de unos 175 kilómetros.

Hungría, uno de los principales países de tránsito en Europa Central, enfrenta una llegada de refugiados sin precedentes. Sólo el jueves llegaron unas 3.300 personas, según la ONU.

Esta situación llevó al Parlamento a aprobar este viernes de manera urgente un refuerzo de las leyes anti-inmigración propuestas por el gobierno de Viktor Orban y decretó el "estado de crisis", una disposición que otorga mayores prerrogativas a las autoridades.

Hungría critica que Alemania haya tomado la decisión de no reenviar a los refugiados sirios al país miembro de la UE al que llegaron en primer lugar, como lo disponen los acuerdos comunitarios. Esto crea, según Budapest, un efecto llamada.

"Europa debe dejar de suscitar sueños y esperanzas irrealistas", dijo el ministro de Relaciones Exteriores húngaro, Peter Szijjarto.

"Las recriminaciones no van a ayudar a que este problema sea controlable", aseguró, por su parte, el ministro alemán, Frank-Walter Steinmeier, que exhortó a que cesen las "recriminaciones".

"Europa no tiene derecho a dividirse ante semejante desafío", agregó.

Los países del litoral meridional europeo enfrentan, en mayor medida, una presión migratoria sin precedentes. Desde comienzos de año, más de 350.000 personas han cruzado el Mediterráneo, y más de 2.600 murieron al intentar llegar por mar a Europa, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Unos 300 migrantes se escaparon este viernes de un campamento de acogida en Roszke, Hungría, cerca de la frontera con Serbia, lo que llevó a las autoridades a cerrar parcialmente un paso fronterizo situado en las cercanías, una frontera en donde ya erigió una valla de 175 kilómetros.