Producción de habanos comienza con esfuerzo y sudor de campesinos humildes

El sol tropical calienta mientras los campesinos arrancan las hojas de las plantas de tabaco en una finca de Cuba, etapa preliminar en la producción de habanos, un lucrativo negocio global con ventas de casi $450 millones anuales.

"Aquí está el mejor macizo tabacalero del mundo", dice Francisco José Prieto, presidente de una cooperativa que cultiva tabaco en la finca "Valle", en la región de Vuelta Abajo, ubicada en el extremo oeste de la isla y considerada la cuna de los habanos.

Miles de hombres y mujeres de Pinar del Río -la provincia más occidental de Cuba- se ganan la vida en el negocio del tabaco, planta que se cultiva en la isla desde antes de la llegada de los conquistadores españoles hace cinco siglos.

El proceso productivo comienza con el esfuerzo y sudor de humildes campesinos, meses antes de que las cajas de puros lleguen a las vidrieras de lujosas tiendas en todo el mundo, salvo Estados Unidos, ya que lo prohíbe desde 1962.