Rápidos y furiosos

Goles: Porfirio López (14”), Jerry Palacios (56”), Johan Venegas (61”)

Sonó el pitazo de clausura y en la primera síntesis mental no había lugar para dudas: La Liga Deportiva Alajuelense fue un borrador gigante que pasó por encima del Deportivo Saprissa.

Antes de opinar sobre el Deportivo Saprissa, démosle todos los méritos a la Liga Deportiva Alajuelense. Los rojinegros salieron a apropiarse de la cancha del Estadio Nacional, ese territorio que, en esencia, es neutral. Más allá de la disciplina táctica, que puede cumplir cualquier equipo de nerds, los manudos se plantaron en la gramilla natural como un equipo agresivo, con proyección y constante actividad neuronal. Una caja de herramientas: si no servía una idea, usaban otra.

Mejor dicho, la Liga tuvo un domingo perfecto.

Saprissa: los días previos al Clásico, el DT morado insistió en que iba a ser un partido que se definiría por el planteamiento táctico. Una buena parte del resultado fue producto de eso. De las pésimas decisiones tácticas suyas y de la confianza del Macho Ramírez en sus jugadores. Es ahí, justamente, donde se sintió una gran diferencia, por lo menos en este partido: quién confía más en sus jugadores. González tiene un equipo titular que funciona bien. Once jugadores. Quiten a cualquiera de ellos y es él, eso parece desde afuera, quien primero tiene dudas.

Mejor dicho, el problema de Saprissa es la banca.

Antes de pasar a las acciones, otro comentario. Se hablaba no sin orgullo entre pasillos y programas deportivos que el uniforme de los árbitros (los cuatro) costó ¢400 mil. Una camiseta y pantaloneta anaranjada.

Las acciones. El primer tiempo fue el mejor por una razón muy sencilla: los dos equipos tenían la misma meta, ganar bien. No ganar a lo que saliera, ganar con supremacía. Una primera mitad de fútbol veloz, vertical, de pensamiento rápido, sobre todo del lado rojinegro que, en este caso los números no mienten, fue el latifundista de la primera mitad. Dueño de tres cuartas partes del terreno y de tres cuartas partes de las ideas ofensivas también.

Johan Venegas, desde bien temprano, fue un jugador letal por la banda izquierda. Jordan Smith sufrió y lució lento y desorientado. Robinson terminaba cubriendo la zona de Smith. Venegas también hizo ver mal a Sequeira, ficha equivocada del DT González este domingo.

En el Saprissa, Estrada lució bien la primera parte del partido, una especie de semi punta, pero que a la vez cubría un buen perímetro en la media cancha.

Hubo cambios en los pasajes de posesión del balón, pero fue la Liga quien usó esa posesión para generar jugadas de peligro.

Al 14”, en un tiro de esquina ejecutado por Ariel Rodríguez, Porfirio López se anticipa al primer palo y cabecea en diagonal hacia atrás, como lo indica el manual del fútbol para esa jugada, y anotó el primer gol manudo.

Venegas siguió haciendo daño por la izquierda. Avances tóxicos para Jordan y Sequeira. Los morados llegaron pocas veces, anclando sus esperanzas en Estrada, Russell y el pulmón de Vega.

Pemberton, el meta rojinegro, volvió a verse bien, frustrando los intentos de Barquero, Vega y Madrigal.

El partido se emparejaba, pero las jugadas de alteración de nervios seguían siendo en su mayor parte de los alajuelenses.


El segundo tiempo cambió un poco la tónica del encuentro. Menos ideas y más roces que aumentaron cuando la Liga, en cuestión de cinco minutos, anotó dos veces. Al 56” Palacios, que recogió rebote de Grant en el centro del área. Y al 61”, Venegas, quien cosechó con su gol lo que había sembrado en el primer tiempo.

En este momento, la Liga jugaba en 45 rpm, Saprissa en 33. Luego vino la lluvia, como efecto dramático para los morados y refrescante para los manudos.

Angustiados y sin recursos, los morados echaron mano a la fuerza y el orgullo, que ya se sabe, no siempre son suficientes.

Ganó la Liga de forma arrolladora. Ganó en la cancha y ganó en el banquillo. Terminaba el partido y los cánticos, casi gregorianos, de la afición rojinegra llegaron más allá del peaje del aeropuerto.