Republicanos conquistaron mayoría en Senado estadounidense por primera vez en ocho años

Elecciones​Tienen control total del Congreso

Los republicanos conquistaron este martes, la totalidad del Congreso estadounidense, situación que no ocurría desde hace ocho años. En total arrebataron a los demócratas siete puestos clave en el Senado, con lo que obtuvieron 52 puestos de 100 posibles. Además aseguraron el control que mantienen desde 2010 sobre la Cámara de Representantes.

Esta victoria reduciría el margen de acción del presidente Barack Obama en los restantes años de mandato.

Los republicanos lograron victorias en Virginia del Oeste, Arkansas, Dakota del Sur, Montana, Colorado, Iowa y Carolina del Norte, destronando a los demócratas en ejercicio en esos Estados, pero la cifra podría ampliarse: las contiendas en Alaska y Virginia seguían abiertas y en Luisiana se decidirá en una segunda vuelta el 6 de diciembre. En la Cámara Baja, podrían ganar entre 14 y 18 escaños, según proyecciones de la cadena ABC, lo que les daría 247 de los 435 miembros, la más amplia mayoría republicana desde la década de los años 30.

Los republicanos también ganaron las gobernaciones en importantes Estados como Texas, Wisconsin, Florida, donde el voto de los latinos era considerado fundamental

El presidente Obama, que se abstuvo de comentar las elecciones, invitó a los líderes del Congreso a la Casa Blanca el viernes, según su portavoz. Con la derrota, el presidente seguirá los pasos de todos sus antecesores desde Ronald Reagan, enfrentados a la oposición de todo el Congreso al final de sus mandatos.

Su baja popularidad no se altera ni con la reducción del desempleo o el repunte económico y los escándalos (espionaje, oleada ilegal de inmigrantes) no hacen sino perpetuar los problemas de percepción. En unas elecciones que tradicionalmente son crueles con el partido en el poder, los republicanos lanzaron una campaña de ataques contra Obama y sus políticas como la controvertida reforma del sistema de salud, 'Obamacare'.

No obstante, McConnell, líder republicano en el Senado, subrayó que probablemente no promulgaría leyes para demoler las bases de la presidencia de Obama, empezando por el sistema de salud.

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