Responsabilidad de limpiar toda la Basílica de los Ángeles recae en joven de 22 años

trabajoSu peor enemigo en días de romería es el Cofal combinado con el sudor de la gente. Aun así ​Lorenzo Víquez no se dobla y orgulloso dice que no cambiaría su trabajo


"Durante todo el año uno espera la romería. A pesar de la trabajada a uno le gusta lo que hace".

Las palabras son de Lorenzo Víquez, un joven de 22 años, alto, desgarbado, quien es el único encargado de la limpieza de interna de la Basílica de los Ángeles durante esta romería.

"Desde hace dos años que lo estoy haciendo y la verdad no lo cambiaría", dice Víquez.

Todos los días, desde las 5 de la mañana hasta las 2 p.m, este vecino de Agua Caliente de Cartago llega la Basílica de los Ángeles con una misión: dejar el templo presentable y "digno" para la llegada de los feligreses.

El recorrido de su casa a la Basílica tarda 15 minutos y una vez ataviado con su traje gris de conserje se esmera en que cada rincón del templo esté pulcro: el piso, las sillas, los vitrales. La fe también entra por la vista.

Hace de todo - reconoce-. "Recojo la basura que echa la gente en el templo, los regueros de café, las migajas de comida"... todo.

Aunque su horario habitual es hasta las 2 p.m, los 1 y 2 de agosto dice que no duerme. "Limpio desde las 6 de la noche del 1 hasta las 6 de la mañana del día siguiente", asegura.

En los días de la romería su peor enemigo es el Cofal y el sudor. "Muchos romeros llegan hasta acá y cuando se acuestan en el templo, su transpiración combinada con el ungüento contra dolores musculares producen costras muy difíciles de limpiar", dice Víquez.

Concluida la romería, el joven tarda hasta 15 días limpiando todo el templo, cuando lo normal son cuatro días.

-"¿Pero entonces es algo difícil?, pregunto.

"Claro que sí. Pero el ambiente, estar acá en el templo, compartir con el montón de gente que viene ese día, especialmente el 1 de agosto por la noche, me llena. Hay cierta adrenalina en limpiar la iglesia en estas fechas", dice con orgullo.