Rodeados por agua, indígenas bolivianos esperan hambrientos por ayuda

Cientos de indígenas bolivianos esperan por ayuda mientras el gobierno y la comunidad internacional despliegan esfuerzos frente a las peores inundaciones de los últimos años en Bolivia, que dejan ya 56 muertos y daños en gran parte del país.

Abatida por el hambre y la fatiga, la septuagenaria María Carreño, antigua habitante de Puerto Varador (a 7 km de Trinidad), capital del departamento amazónico de Beni (noreste), observa desde un lado el camino su pequeña casa de madera, rodeada de agua. "Todo lo que tengo son mis gallinitas. No tenemos qué comer, se han muerto mis 'chanchos' (cerdos)", dice la mujer.

En un muelle improvisado llega en barcas el ganado rescatado de las aguas acumuladas.

Los animales están famélicos y varios de ellos se desploman por debilidad, agonizan y mueren pronto ante la mirada de los pobladores.

Las inundaciones también han provocado un éxodo de indígenas pobres de la región de Beni, la más golpeada de Bolivia, hacia tierra firme para poder buscar comida. El departamento de Beni tiene una extensión similar a la del Reino Unido y es la región que alimenta con carne a Bolivia.

Las lluvias han dejado en todo el país, desde que comenzaron a registrarse los temporales a fines de septiembre pasado, 56 fallecidos, 11 desaparecidos y 58.600 familias afectadas, según reportes del Ministerio de Defensa.

La temporada actual es peor que la de 2007, cuando perecieron 50 personas, según datos del Viceministerio de Defensa Civil.

Ante este cuadro nefasto, el gobierno ha desplazado por todo el país unas 250 toneladas de ayuda en una flotilla de más de 20 aviones y helicópteros militares.