Rusia abre los brazos a posible anexión de la península ucraniana de Crimea

Comandos prorrusos impidieron el viernes el ingreso de observadores internacionales a Crimea y Rusia desafió a Occidente, al abrir los brazos a la posible anexión de ese territorio ucraniano y amenazar con cortar el suministro de gas a Ucrania.

Hombres armados, que enarbolaban banderas rusas, bloquearon a unos 40 observadores militares no armados de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), que intentaban por segundo día consecutivo entrar en Crimea.

Tras el incidente, que se produjo cerca de la localidad de Chongar, los dos buses que llevaban a la comitiva dieron media vuelta para regresar a su punto de partida en una zona de Ucrania controlada por el gobierno central de Kiev.

Según el ministerio ruso de Relaciones Exteriores, los observadores no habían obtenido "invitaciones oficiales" de las autoridades de Crimea para entrar en esa península de dos millones de habitantes, en su gran mayoría de habla rusa.

En Moscú, el Parlamento ruso afirmó que respetará la "elección histórica" de Crimea, donde el 16 de marzo debería celebrarse un referéndum para adherir a la Federación Rusa.

Rusia, además, no se dejó amedrentar por las primeras sanciones adoptadas por Estados Unidos y la Unión Europea (UE), y amenazó con interrumpir sus exportaciones de gas a Ucrania debido a los impagos. El caso tiene un precedente en 2009, cuando los cortes afectaron al suministro de varios países europeos.