Sacar pecho

Club Sport Herediano 3 - Deportivo Saprissa 0

Goles: Kendall Watson, Esteban Granado, Leandro Barrios

Golpe de autoridad. Patear el tablero. Manotazo en la mesa. Todos son títulos alternativos para esta nota. Usen el que quieran. Después de una racha en contra, interrumpida con el triunfo sobre la Liga hace tres días, el Club Sport Herediano volvió a dar un salto evolutivo.

Ser líder sin ganarle a Alajuelense y Saprissa, digámoslo de una vez, no es lo mismo que serlo derrotando a liguistas y morados. Es así.

Esta noche de sábado pasaban dos cosas: en Eladio Rosabal se jugaba el llamado clásico del buen fútbol; en el Palacio de los Deportes cantaba Pandora. Guardemos esa info por ahí.

A la gramilla del Rosabal, lleno total, salieron el primer y segundo lugar del torneo, que no sabían aún que al final de la noche habrían intercambiado lugares.El estadio lleno, los uniformes exagerados por los watts de las torres.


El primer tiempo, si se resumiera en una palabra sería esta: aritmética. Los dos DT, Solano y González, mandaron a sus muchachos a tantear al rival.

En boxeo se diría los jabs de reconocimiento. Pero no fue un tanteo pasivo, la cancha se inclinó hacia heredianos y saprissistas de forma intermitente. Cada equipo recostado en un eje, Yeltsin para Saprissa; Cubero/Josimar para Heredia.

El choque especulativo resume el primer tiempo. Fútbol acelerado sólo en los tres cuartos de cancha. Pero qué aburrido decir eso.

Miren a mi hermano dos filas más abajo. Nos vimos antes de entrar al estadio. El fútbol los reúne.

Y eso no es poco.

Herediano apostó por Minor Díaz y Anllel Porras adelante, les puso un imán par alos balones del ataque. Díaz, el colmillo de la experiencia. Porras, el equilibrio imposible, sólo suyo, de potencia/precisión.

Yeltsin Tejeda merece un párrafo para él. Es este. Está solo.

Al medio tiempo llegamos con un cero a cero. Con fútbol de tanteo, de manillas estacionados en un mirador. De unos cronistas morados detrás mío a los que todavía estoy esperando afuera del estadio.

La parte boba de esta crónica dice que entramos al segundo tiempo y que al 53” Verny Scott trazó un pase al callejón de la muerte y que el jugador morado tan alto como poco talentoso, Waston, clavó en su propio marco antes de que el florense Díaz lo hiciera. Y que, pocos minutos después, Granados clavaría un cabezazo picado en la portería Donny “Obama” Grant, el segundo gol de florenses.

Pero la parte menos boba dice que mi hermano, unas filas más abajo de la zona de prensa, me busca para el abrazo en los dos goles y en el fondo sabemos que se trata de algo que ni siquiera tiene que ver con el fútbol.

Saprissa, que por algo era líder del campeonato, trató de levantarse. Inclinó la cancha desde la medi hacia arriba pero no era su noche. Como si lo era del equipo florense que en medi semana, en su casa, reencontró la confianza en sus virtudes.

Poco más hay para decir. Saprissa atacaba sin precisión buscando lo que sabían que no llegaría. Herediano, esperaba con sabiduría técnica lo que se concretó al final del partido. Un pase al callejón de Junior Alvarado que Leandriño iba a empujar al fondo de la red. La estocada final.

Tengo un tema para hablar con mi hermano. Herediano retoma el liderato. Saprissa recuerda por qué no es líder. El Torneo de Invierno sólo se pone mejor.