Santos, una "Neymarlandia" rendida a los pies del crack de la seleçao

Una "inspiración, un "ejemplo", la "esperanza" de Brasil para conquistar el hexacampeonato en esta Copa del Mundo: el artillero Neymar, de 22 años, es un ídolo en la tierra donde creció.

Puerto brasileño de Santos. En una autopista de la periferia, cerca del barrio donde se construye la fundación Instituto Neymar Jr, una gigantografía con el rostro de Neymar anuncia un proyecto inmobiliario.

En otro lugar, unos niños sueñan con convertirse en futbolistas mientras corren detrás de una pelota en la misma cancha de futsal donde Neymar jugaba cuando tenía menos de 10 años y era un chico enjuto y de orejas grandes.

En el barrio donde creció y donde aún vive su abuela paterna los vecinos recuerdan a Neymar como "un tipo sencillo y simpático".

Escenas de una ciudad rendida a los pies del 'crack'.

"Neymar siempre tuvo un placer inmenso en jugar al fútbol", cuenta a la AFP José Alexandre Cardozo, coordinador del área de futsal del Santos, donde el artillero llegó cuando tenía 10 años.

Ahí vivió la transición. Primero pasó a las categorías de base del club y luego al fútbol profesional.