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Seguidores del gobierno de Ortega irrumpen en basílica de Diriamba y agreden a sacerdotes

Los religiosos fueron rodeados al llegar a esa localidad y con dificultad avanzaron hacia la basílica​

Centenares de seguidores del gobierno de Daniel Ortega irrumpieron en la basílica de Diriamba y agredieron a altos dignatarios de la Iglesia católica que llegaron este lunes a esa ciudad del suroeste de Nicaragua.

"Queremos la paz", "no queremos más tranques (bloqueos) de vías", "asesinos", "mentirosos", "hijos de puta" gritaron en Diriamba decenas de seguidores del gobierno que salieron al paso de la caravana presidida por el cardenal Leopoldo Brenes y el nuncio Stanislaw Waldemar Sommertag.

La víspera, una violenta incursión de antimotines y parapolicías había dejado al menos 14 muertos en Diriamba.

Los religiosos fueron rodeados al llegar a esa localidad y con dificultad avanzaron hacia la basílica donde un grupo de pobladores permanece rodeado por paramilitares que les impiden salir desde el domingo.

El nuncio, el cardenal y los obispos llegaron en caravana desde Managua para ayudar a liberar a las personas retenidas, entre ellos médicos voluntarios que quedaron atrapados el domingo en la iglesia después de la violenta incursión en la ciudad.

"No tenemos ninguna arma, el arma aquí es la oración, no tenemos armas, ellos estaban atacando desde afuera", dijo a AFP un miembro de cuerpo médico que estaba dentro de la basílica, vestido con una gabacha y con el rostro cubierto con una camisa.

Un fotógrafo de AFP en Diriamba denunció que fue golpeado y que le robaron su equipo de trabajo.

"Ha sido horrible, me quitaron mi celular y me borraron todo", dijo la periodista Isabel Sánchez, de AFP.

Igualmente, el canal opositor 100% Noticias reportó la agresión a sus periodistas y el robo de sus equipos durante la cobertura a la llegada de los religiosos, según su director, Miguel Mora.

Las protestas iniciaron el 18 de abril en contra de una fallida reforma a la seguridad social y tras la represión que ha dejado unos 250 muertos, se transformó en un reclamo general para la salida del poder del presidente Daniel Ortega y su esposa y vicepresidenta Rosario Murillo.

Foto tomada del Confidencial