Separatistas de Ucrania rechazan acuerdo para bajar tensión en ese país

Los separatistas prorrusos del este de Ucrania se mantenían inflexibles este viernes, tras rechazar el acuerdo concluido en Ginebra, Suiza, para intentar desactivar la crisis ucraniana, un nuevo desafío para el gobierno proeuropeo de Kiev, del que exigen la renuncia.

El presidente interino ucraniano Olexandre Turchinov y su primer ministro Arseni Iatseniuk tendían en cambio la mano a los rebeldes, prometiendo una importante descentralización y un "estatuto especial" para la lengua rusa.

Paralelamente, un portavoz del Kremlin confirmó el viernes que Rusia tiene tropas desplegadas cerca de la frontera con Ucrania.

Para sorpresa de todos, los jefes de la diplomacia ucraniana, rusa, estadounidense y europea cerraron el jueves un acuerdo en Ginebra para rebajar la tensión en el país, al borde del estallido tras la insurrección del este, que reclama su integración en Rusia o una "federalización" del país.

El acuerdo prevé el desarme de grupos armados ilegales y la evacuación de edificios ocupados, así como una amnistía para aquellos que entreguen las armas, excepto para los que hayan cometido asesinatos.

El texto estipula que el proceso constitucional anunciado por el gobierno de transición será "transparente" e incluirá todas las regiones ucranianas y entidades políticas.

El acuerdo de Ginebra decepcionó también a los partidarios de la unidad de Ucrania.

"Estos acuerdos no hacen referencia a la integridad territorial de Ucrania, ni exigen que Rusia cese la ocupación de Crimea [...] ¿Los occidentales no se dan cuenta que [el presidente ruso, Vladimir] Putin es una amenaza para Europa y el mundo?", dijo en su blog Anatoli Gritsenko, exministro de Defensa y candidato a la elección presidencial del 25 de mayo entrante.

El presidente estadounidense, Barack Obama, se mostró muy prudente sobre los acuerdos y advirtió que Washington y Bruselas podrían adoptar nuevas sanciones contra Moscú en el caso de que el acuerdo no funcione.

Una amenaza "inaceptable", reaccionó el viernes el portavoz del Kremlin, quien estimó que Rusia no puede ser la única responsable del respeto del acuerdo alcanzado en Ginebra.

Moscú ha adoptado un tono muy duro en la crisis ucraniana, la peor entre el este y el oeste desde el final de la Guerra Fría y que hizo temer la división de este país de 46 millones de habitantes, fronterizo con países miembros de la Unión Europea y de la OTAN.

Horas antes del acuerdo, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, dijo que esperaba realmente no verse "obligado a recurrir" al envío de fuerzas armadas a Ucrania.