Sindicato de Japdeva levanta bloqueo en muelle de Moín

manifestación​Presidente Solís dijo que protestas no van a detener proyecto de nuevo megapuerto

El sindicato de trabajadores de Japdeva (Sintrajap) levantó el bloqueo que mantenía en el muelle de Moín, Limón, desde las 8:50 a.m. de este domingo como protesta a la construcción del nuevo megapuerto en la zona, confirmó el secretario general de la organización sindical, Ronaldo Blear.

Secretario General de Japdeva, Ronaldo Blear

Pese al cierre del muelle, el presidente de la República, Luis Guillermo Solís, visitó esta mañana la zona donde se construye la terminal de contenedores de Moín, a cargo de la empresa holandesa APM Terminals.

El mandatario dijo, minutos antes de que se levantara el bloqueo, que las manifestaciones no detendrán ni frenarán la construcción de la terminal de contenedores.

Solís afirmó que el nuevo megapuerto es "la puerta del país para proyectarse hacía el mundo".

Se trata de una terminal que costará $1.000 millones y se construirá 500 metros mar adentro como una isla artificial de 80 hectáreas.

Blear aseguró que el nuevo megapuerto "no se va a construir con tranquilidad" y que se trata de un monopolio que afecta a los trabajadores de la Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica (Japdeva)..

En diciembre de 2014, la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (SETENA) dio los permisos ambientales para que la firma APM Terminals iniciara la construcción.

El aval se dio luego de que grupos ambientalistas y sindicales se opusieron férreamente al proyecto y acudieron al Tribunal Contencioso Administrativo y a la Sala Constitucional para tratar de frenar, sin éxito, los permisos para el megapuerto.

En enero de este año, arrancaron las obras de construcción de la Terminal de Contenedores de Moín (TCM).

La obra que tiene una profundidad de 16 metros y contará con un rompeolas de 2.400 metros.

Se trata de una isla artificial que permitirá la llegada al país de barcos con capacidad para hasta 8.500 contenedores y buques hasta cinco veces más grandes que los que atracan en Moín en la actualidad.