Sobredosis de samba y erotismo destierra miedo al zika en el Carnaval de Rio

fiesta​Los 70.000 espectadores del sambódromo y los cinco millones de fiesteros se han encogido de hombros ante el zika.

Las luces del fumigado sambódromo de Rio de Janeiro se encendieron este lunes para el último día de despampanantes desfiles y una sobredosis de samba, erotismo y fantasía que en este Carnaval ha noqueado el temor al zika.

Los cuerpos esculpidos y sudados en lujosos taparrabos se mecen rítmica, sensualmente; la batería despega del asiento hasta al más patadura, los ojos no bastan para tanto destello, la cerveza no logra calmar la sed en medio del calor intenso: estas dos noches, miles de cariocas y muchos turistas viven en un mundo alternativo.

La tradicional Vila Isabel abrió el desfile la noche del lunes, después de un espectáculo de fuegos artificiales por los Juegos Olímpicos de agosto. Otras cinco escuelas le siguen durante toda la madrugada en el recorrido de 700 metros por la avenida Sapucaí para competir por el título de "campeona del carnaval".

Los 70.000 espectadores del sambódromo y los cinco millones de fiesteros que hace dos semanas siguen una estricta dieta de samba, cerveza y seducción en carnavales callejeros de Rio se han mayormente encogido de hombros ante el zika.

"En esto hay mucho de imaginación del pueblo, no hay ese brote así como lo pintan", dijo desconfiado Marco Aquino (44), que no usó repelente esta noche. "Es un momento de alegría, no para pensar en estas cosas", siguió.

"Con este traje tan grande el mosquito no va a poder picarme", dijo jocoso Ronald Romero (44) con una gigantesca túnica con adornos.

Karoliny Delogo (de 21) sí se embadurnó con la crema antimosquitos. "Nunca es suficiente", aseguró bajo un pesado traje que simula una choza.