Solís: "Gente buena, esa fue la que salió a votar"

La “gente buena” de Luis Guillermo Solís es aquella que está harta de la corrupción y por lo tanto quiere acabar con la impunidad y vivir en un país de mayores oportunidades para todos. Así definió el candidato del PAC a la gente que salió a votar este domingo, pero no necesariamente a la que votó por él. Sin embargo, durante toda la jornada, Solís no ocultó su aire triunfal y su seguridad de resultar electo presidente de Costa Rica.

Su entusiasmo arrancó a las 6 de la mañana, en su casa, con un desayuno típico de gallo pinto, huevos con tomate y pejibayes con mayonesa.

Seguido de su familia y sus colaboradores más cercanos, el candidato rojiamarillo se dirigió a la Catedral Metropolitana, donde el Arzobispo de San José, José Rafael Quirós, celebró una misa especial con motivo de las elecciones.

En mitad de la Eucaristía, la emoción se apoderó del candidato, que no pudo ocultar las lágrimas ni el pañuelo rojo con el que trató de contenerlas. Solís reveló que se sentía abrumado por la responsabilidad que le esperaba. A partir de aquí, la jornada del candidato del PAC estuvo marcada por la visita a medios de comunicación. En total, dio ocho entrevistas sin contar que, en cada puerto, era abordado por la prensa, lo cual lo obligaba a dar declaraciones cada dos por tres.

Su presencia en la Catedral apenas evidenció lo que sería la constante del resto del día: Solís era un imán para la gente. Para la mayoría de aquellos que se acercaron a saludarlo o pedirle una foto, el candidato había dejado de serlo para transformarse, aunque un poco prematuramente, en “el Presidente”.

Hubo dos momentos particularmente mediáticos: a las 9 de la mañana, cuando acompañó a votar a su padre, Freddy Solís, de 87 años, a la escuela Platanares, de Moravia, y el otro, una hora después, cuando dejó flores en la tumba de su madre, Vivienne Rivera, en el cementerio de San Pedro.

Ambos momentos fueron capturados por millones de micrófonos y cámaras periodísticas, aunque no muy diferente al momento del desayuno, al momento de la misa, al momento en que se almorzó un arroz con pollo (en el colegio Roberto Brenes Mesén, en Hatillo) o al momento en que emitió su voto, en Curridabat.

Sus últimos pasos como candidato presidencial los dio para entrar a su casa, pasadas las 6 de la tarde, en los Condominios Villa Fontana, en Barrio Escalante.

Aún a las 7:30 de la noche, la incertidumbre sobre el lugar en el que recibiría el resultado electoral devoraba a la multitud de la prensa, sedienta de registrar cada movimiento del candidato rojiamarillo. Lo que sí es seguro, es que, después de las 9 de la noche, estará dando su último discurso del día en la tarima que sus partidarios ubicaron en la Plaza Roosevelt, en San Pedro.