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Solís responde a Nicaragua: A los migrantes no se les persigue, intimida, ni violentan derechos

​Misiva del gobierno de Daniel Ortega reclamó el tratamiento a los nicaragüenses que residen en Costa Rica

El presidente de la República, Luis Guillermo Solís Rivera, respondió este lunes a la Cancillería de Nicaragua sobre el trato que reciben los migrantes de ese país en Costa Rica, asegurando que a estos no se les persigue, intimida ni violentan derechos.

La declaración del mandatario se da tres días después de que el gobierno de Daniel Ortega Saavedra remitió, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX), una misiva a la embajada tica en la nación vecina en la cual reclama "el tratamiento discriminatorio, denigrante, excluyente, y muchas veces racista, que reciben allá (en territorio nacional) nuestr@s Herman@s nicaragüenses (sic)".

"Hasta el momento creo que hemos hecho todo lo que ha estado a nuestro alcance para garantizar que nuestras relaciones se mantengan normales, incluida la atención, y cuando digo atención me refiero a cuidadosa y fraternal atención, a la población nicaragüense que vive en Costa Rica. A ellos no se les persigue, no se les intimida, no se les violentan sus derechos; más bien se les garantizan a ellos y a sus hijos o hijas el acceso a educación y salud pública tal y como ha sido la política a lo largo de muchos años", manifestó el presidente.

El documento de la Cancillería de Nicaragua además exhortaba al Gobierno de la República mantenerse al margen del conflicto social que explotó en territorio pinolero el miércoles, cuando Ortega firmó vía decreto una reforma al sistema de seguridad social.

La medida, que propone un aumento en los aportes de los trabajadores y los patronos y una tasa del cinco por ciento a las pensiones de los jubilados, ocasionó protestas inicialmente en Managua y León, las cuales fueron reprimidas por la Policía Nacional y grupos de la Juventud Sandinista.

Esos enfrentamientos escalaron en número y violencia prácticamente en todo el país, derivando en la muerte de al menos 28 personas, según medios locales y cerca de una centena de heridos.

Cinco días después de iniciado el conflicto, el presidente nicaragüense dio marcha atrás con la medida y convocó a un diálogo con el sector empresario privado, el cual convocó a una marcha pacífica este lunes, en la que participaron miles de ciudadanos que piden el fin de la represión.

Fotografía cortesía de: Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto.