Tienda convierte a sus clientes en pintores de cerámica por un día

El negocio de "Color me mine" es vender piezas de cerámica sin terminar. El objetivo es que sus clientes sean los artistas que finalicen el producto.

El estudio de cerámica, ubicado en Escazú, ofrece más de 500 piezas de cerámica para uso diario y para ornato. También los personajes de las caricaturas favoritas de los niños.

En el estudio le facilitan a los clientes los instrumentos de pintura y más de 60 colores. Ellos solo tienen que elegir la pieza y ponerse creativos.

Según explicó uno de los administradores del estudio, Gabriel Nelkenbaum, la idea es que los clientes pasen un rato de diversión, sin preocuparse por sus habilidades de pintura.

El estudio se encarga de hornear y darle brillo a las piezas y los clientes pueden recogerlas seis días después de la sesión de pintura.

Cada taller tiene un costo de ¢3 mil, que incluye la pintura, los instrumentos y la asesoría. La pieza de cerámica se vende por separado y los precios varían según el tamaño.

El estudio también se puede alquilar para fiestas o talleres privados.