Tradicional festival de la "Tigrada" tiñó de color a poblado de México en medio de la violencia por narcotráfico

CelebraciónCerca de 1.000 personas disfrazadas de tigre invadieron el sábado las calles de Chilapa bajo la tensa atmósfera por el miedo a los cárteles de la zona

Cerca de 1.000 personas disfrazadas de tigre invadieron el sábado las calles de Chilapa, una pequeña ciudad mexicana anidada en las montañas del estado de Guerrero (sur), desafiando la exacerbada violencia que acosa actualmente a la región para celebrar la fiesta de la Tigrada.

En medio de fuertes rugidos, los participantes de esta celebración portan máscaras de felinos y azotan cadenas metálicas en el suelo para invocar a Tepeyóllotl, dios del Jaguar en la mitología azteca, a quien piden lluvias y cosechas abundantes cada año.

Pero esta histórica tradición, que se remontaría a tiempos prehispánicos, se desarrolló este año bajo una tensa atmósfera.

Las autoridades solicitaron la cancelación del evento, mientras que la alcaldía -que habitualmente participa con 500 de sus empleados disfrazados de tigres- anunció que este año no participaría ante el riesgo de violencia.

"Ellos" iban a volver al pueblo, se rumoreó.

Esos sujetos que nadie se atreve a nombrar son 300 hombres armados que bajaron de las colinas aledañas en mayo pasado para sumir en el terror a este poblado de 25.000 habitantes durante cinco días, sin que la policía ni el ejército interviniera.

"Ellos" se dicen milicianos de autodefensa en busca de justicia. Quieren la cabeza de "El Chaparro", como se apoda al líder de Los Rojos, un cártel narcotraficante que controla esta zona en la que pululan los sembradíos de amapola y marihuana.