Tribus musicales alternativas: el arte de crear sonidos entre amigos

música​Las bandas alternativas Los Waldners, Florian Droids, Cabeza de Vinil y Monte hacen música porque les da la buena y apasionada gana

Aman hacer música: son buenos amigos; pagan de sus bolsillos para producir sus proyectos musicales; sus edades rondan entre los 25 y 35 años; algunos son autodidactas y otros poseen formación académica; tienen un público reducido de seguidores en Costa Rica con quienes crean vínculos cercanos y en muchísimos casos amistad; hay pocas mujeres tocando, pero las hay y sobresalientes.

Estas son algunas de las características de las bandas musicales alternativas costarricenses entrevistadas por AmeliaRueda.com para conocer por qué se dedican a crear en el nicho de lo "underground" -o fuera de la corriente "oficial" de la industria musical local-.

Estos artistas crean emprendedurismos para un mercado meseteño, con miras a ir construyendo una comunidad de seguidores allende nuestras fronteras, gracias a internet, las redes sociales y las aplicaciones digitales.

Ser "underground" no es tan intencional

A Luis Carballo, vocalista y guitarrista de la banda Los Waldners, además de estudiar filosofía, le gusta tanto el tenis de mesa que participa en competencias internacionales y se emplea como instructor de este deporte. Este dato no es menor, pues el grupo con el cual hace música pop indie alternativa se llama como se llama en honor al sueco Jan Ove Waldner, considerado el mejor jugador del mundo de la disciplina.

Tampoco es un dato menor que una de los bateristas de la agrupación sea Andrea Gil, ya que para Los Waldners es relevante, no su género, sino que de las cuatro mujeres que conoce Luis, activas en la escena musical alternativa, tres son particularmente buenas, entre ellas Andrea.

Los Waldners se hicieron tribu porque Luis buscó gente con los mismos gustos musicales y los encontró, o mejor dicho se encontraron. La ecuación final se decantó, desde 2011, en la siguiente alineación: además de Luis, Daniel Ortuño, en la guitarra, Gustavo Quirós en el bajo y la pandereta, y Andrea y Daniel Del Risco en las baterías.

Se juntaron por un modo de ver la música y la vida, marcado por el alejamiento de la música popular "en algún grado", de fácil digestión, pop pero no tan pop, y por una sensibilidad y fragilidad humana que les dificulta alcanzar la seguridad. De lo que sí tiene certeza Luis, es que eso de ser "underground" no necesariamente sea intencional, pues a ellos, por ejemplo, les gustaría tocar en más sitios y ser más escuchados.

LOS WALDNERS, LUIS CARBALLO

Los Waldners produjeron el disco debut "Eclipse Total Del Corazón", subido de manera libre y gratuita en Bandcamp, Spotify y Deezer.

La producción cuenta con 11 temas que, según el perfil del Facebook de la banda, tiene un sonido "pop guitarrero tremendamente adictivo". Su próximo material está en la etapa de pre-producción.



Los Waldners pueden seguirse en Facebook, Bandcamp, Twitter, Tumblr, Soundcloud.

(An)Droids tropicales que experimentan

No son los robots de Florian pero sí Florian Droids. Esta banda iba a ser un proyecto de canciones en inglés del músico solitario Pablo Rojas, pero terminó siendo un cuarteto de letras en español, oriundo de Cartago, que en 2010 congregó a su gestor, en la guitarra y voz, a Álvaro Díaz, en el bajo y la voz, Jorge Guri con los teclados, el piano, sintetizadores y voz, y Francisco Araya en la batería, percusión y voz.

Su primer disco "Florian Droids" salió a la luz un año después, y gracias a las plataformas digitales y redes sociales, los ticos se enteraron del grupo, y de su música sicodelicamente rockera y electrónica, a ratos experimental; ya para el primer concierto el público coreaba sus canciones –en español-; "todo se dio muy natural", recordó Pablo.

El nombre de la banda surgió como un tributo a Florian Shneider, líder de la agrupación alemana Kraftwerk, cuyos conciertos se caracterizaban por poner en el escenario cuatro androides, mientras la banda se escondía detrás de unas cortinas donde interpretaba las piezas: "eran unos robots con camisas de flores, tropicalizados, que parecía que tocaban".

En su primera etapa, Florian Droids componía música en la misma onda que Kraftwerk, pero ha evolucionado hacia el pop. La segunda producción "Ojos de Agua", grabada en 2012, tiene reminiscencias de las primeras exploraciones, sin embargo, ahora crean canciones más simples, directas, con un sonido más digerible, silbable, cantable.

Florian droids, Pablo rojas


La propuesta de Florian Droids se diferencia por la forma de producir el sonido, logrado por un teclado de los setentas -sin utilizar el "preset"-, las guitarras y la batería con sonido clásico y ‘vintage’ y por los arreglos muy elaborados de los coros. De acuerdo con Pablo, "la música tiene varias capas".

El grupo tiene los pies bien puestos sobre la tierra, pues no tiene expectativas de alcanzar un éxito tipo ‘boom’. "No hacemos un disco pensando en que va a ser el próximo "Dark Side of the Moon", aseguró el músico.

Con este principio de realidad tan manifiesto, la banda toca para sus seguidores mientras se relaja, considera un privilegio subirse a una tarima y que la gente demuestre algo de cariño hacia su música.

Florian Droids está en: Florian Droids, Bandcamp, Facebook.

Cuando la palabra callejera es poesía

Monte es una vocablo hispanoparlante que remite a diferentes significados. Además es corta y fácil de aprender para personas que no hablan el español.

La banda se bautizó así en parte por esta razón, según detalló Adrián Poveda, cantante, guitarrsita y samplero de Monte, aparecida en la escena musical alternativa a partir del 2010.

Los otros integrantes, Pablo Rojas (bajo, guitarra y voz) y Franco Valenciano (batería, samples y voz), tocaban en otras bandas primas hermanas, para luego pasarse a este ‘zacate crecido’. Desde entonces, influenciado por los poetas infrarrealistas mexicanos, crean canciones jugando con el lenguaje. "Me gusta cuando el slang (jerga) de la calle se eleva a poesía", dijo Poveda.

No solo el nombre de la banda es corto; a Monte le gusta realizar sus proyectos en formatos cortos, hacer lanzamientos pequeños -por economía- y para no quemar el material en una sola combustión.

Elabora las letras de manera colaborativa con un matiz poético, ‘medio’ existencial; a veces existe primero la melodía, a veces las palabras, pero en todos los casos adquieren su sentido conforme se desarrollan libremente las ideas y frases.

Monte se ‘autotaguea’ en el género del rock indie alternativo y experimental, con influencias del ‘noise’ y de la música minimalista y concreta. Como compositor, Adrián optó por una afinación inventada sobre la marcha, "eso hace que no suene a nada".

La agrupación está consciente de la audiencia limitada que alcanzan, sin embargo, ha viajado, girado y se ha presentado en España y México, y fue invitado a Brasil para el 2016. A ese tipo de proyectos le apuestan, mientras en los escenarios locales realizan conciertos en muy pocos lugares. Una de las críticas de Adrián es que en nuestro país existen escasos sitios para presentarse.


monte, adrián poveda

Para remediar en algo este contexto, a Adrián le parece pertinente disponer de teatros para llevar a cabo conciertos, donde no se consuma licor y las personas menores de edad puedan asistir. "Los muchachos casi no tienen acceso para ver nuestras bandas porque todas tocamos en bares y de noche".



La banda ha lanzado las producciones "Monte" en agosto de 2011, "Sí San Jose" en diciembre del mismo año y "Split Fajardo" / Monte en julio del 2012.




Escuche y siga a Monte: Bandcamp, Facebook, Twitter, Tumblr, Soundcloud.

Cabeza para hacer música después de "8 a 5"

Cabeza de vinil es Cabeza de vinil en homenaje al formato de disco que -con ese gusto viejito- está en boga. Para los integrantes de la banda de rock clásico y punk con matices alternativos, la oda pasó del plano nostálgico al concreto cuando el grupo decidió que sus dos producciones (que llevan el nombre de la agrupación y las diferencia el número 1 y el 2), se grabaran en vinil.

Los dos materiales, según definió el vocalista Mauricio Quirós, están compuestos por canciones con letras en español con una tendencia a combinar lo introspectivo, donde priman los sentimientos personales y las historias inventadas.

La banda está formada, desde el 2006, por los treintones Mauricio Mora, guitarrista, Eduardo Yamuni, bajista, Jorge Durán, baterista y Mauricio Quirós, vocalista, y funciona con un modelo de creación colectiva tanto en la composición de las letras como de la música.

El modus operandi de Cabeza de vinil incluye horario de "oficina, de 8 a 5", y después se juntan para hacer música que les sirve además para nutrir la amistad y desahogarse. "Todo se desvanece cuando estamos tocando", destaca el músico.

cabeza de vinil, mauricio quirós

Desde su inicio, Cabeza de Vinil se centra en ser un banda de garaje que hace música, da conciertos y saca discos. Nada menos. Por eso se autofinancia sus proyectos y la plata recuperada la reinvierten en más iniciativas.

Tres de los cuatro músicos han recibido instrucción académica y son muy prolijos, y Quirós, que se autodenomina el ‘charralero’, es autodidacta, se la pasa escuchando canciones para entender el canto, analizar el fraseo, cómo crear melodías y aprender a dosificar la voz porque el estilo es un poco agresivo. "No desafino tanto y ellos me toleran".

El vocalista destaca un elemento de toda la ecuación musical: el público. Aunque acepta que Cabeza de Vinil nunca ha tenido una gran cantidad de seguidores, a la banda siempre le parece sorprendente que a alguien más le guste la música que crean. "Hacemos música para nosotros, que le guste a alguien más no para de ser asombroso; es un regalo, una conexión súper bonita".


Cabeza de Vinil está en Facebook, Youtube, Spotify.

Foto Los Waldners: cortesía Luis Carballo; foto Florian Droids: tomada del perfil del Facebook; foto Monte: tomada del perfil del Facebook; foto Cabeza de Vinil: cortesía de Mauricio Quirós.