Ucrania exige visas a los rusos y abandona la Comunidad de Estados Independientes

Ucrania decidió este miércoles exigir visas a los rusos y abandonar la Comunidad de Estados Independientes (CEI) que agrupa a once exrepúblicas soviéticas, en respuesta a la anexión de Crimea por Rusia.

La nueva situación de Crimea, donde la moneda oficial es desde el martes el rublo ruso y las empresas públicas ucranianas han sido "nacionalizadas", empieza a tener también un impacto en la economía.

Asimismo, en un clima cada vez más tenso, Kiev exigió a las autoridades separatistas de Crimea la liberación entre otros del jefe de la marina, Serguii Gaiduk, capturado por las fuerzas prorrusas durante la ocupación de la sede de las fuerzas navales en Sebastopol so pena de represalias.

En un comunicado habla de rehenes "militares y civiles", aunque no precisa ni la identidad ni el número. Las fuerzas rusas y prorrusas rodean las bases militares ucranianas en Crimea desde hace semanas.

Paralelamente, Ucrania prepara un plan de evacuación de los militares y de sus familias, dijo el secretario del Consejo de Seguridad Nacional y de Defensa, Andrii Parubii.

La jornada se vio marcada por la ocupación sin violencia por fuerzas rusas del cuartel general naval y de otra base ucraniana, mientras que en la península se empezaba a sentir el efecto de su unión con Rusia. Moscú ha prometido construir un puente por 3.000 millones de dólares.

La península de Crimea se anexionó el martes a Rusia, tras la firma del presidente Vladimir Putin de un tratado histórico con las autoridades separatistas.

Con unos dos millones de habitantes, en su mayoría de origen o habla rusos, Crimea había sido cedida por Rusia a Ucrania en 1954, cuando ambas repúblicas formaban parte de la URSS. Siguió bajo soberanía de Kiev tras la independencia de Ucrania en 1991, pero la flota rusa del Mar Negro conservó su base en Sebastopol.