Ucrania intenta retomar el control del Este del país ante amenaza separatista

Ucrania dijo que tratará como "terroristas y criminales" a los separatistas prorrusos que han ocupado edificios oficiales en el este del país, a pesar de la presión de Moscú que le advirtió del riesgo de una guerra civil.

En este intercambio de advertencias, la OTAN previno a Rusia contra las "graves consecuencias" de una intervención en el país Ucraniano, que sería, según la Alianza Atlántica, un grave "error histórico" por parte de Rusia.

Los "separatistas" que "toman las armas y que invaden edificios, serán tratados como prevén la Constitución y las leyes, como terroristas y criminales", declaró el presidente ucraniano interino Olexandre Turchinov.

Pero, las fuerzas de seguridad "no tomarán nunca las armas contra manifestantes pacíficos", aseguró el mandatario ucraniano ante el parlamento, en lo que parecía ser una respuesta a las advertencias de Moscú sobre el riesgo de una guerra civil.

Fuerzas del orden y fuerzas especiales "Jaguar" del Ministerio del Interior ucraniano lanzaron el lunes por la noche una "operación terrorista" en Jarkov, una ciudad de 1,5 millones de habitantes fronteriza con Rusia, en donde cientos de manifestantes prorrusos tomaron la sede de la gobernación local.

Según la policía y responsables gubernamentales, los manifestantes lanzaron cócteles molotov contra el edificio y utilizaron "armas y granadas". Tres miembros de las fuerzas de seguridad resultaron heridos, uno de gravedad, y 70 activistas fueron arrestados por "separatismo" y "disturbios masivos", entre ellos su líder, informaron las mismas fuentes.

En Donetsk, otra ciudad del este de Ucrania, los separatistas que proclamaron el lunes una "república soberana" seguían atrincherados en el edificio de la gobernación local. En cambio, la sede local de los servicios de seguridad (SBU) fue liberada, sin dejar víctimas, según las autoridades.

La sede de los servicios de seguridad de Lugansk, otra ciudad del este rusohablante de Ucrania, seguía por su parte bajo el control de separatistas.

Los manifestantes prorrusos exigen la celebración de referendos sobre una "federalización" de Ucrania o sobre la anexión de estas regiones a la vecina Rusia, aumentando los temores de que se repita el escenario crimeo, una península ucraniana que votó su adhesión a Rusia.