Una eufórica Costa Rica teñida de rojo recibió a sus héroes de Brasil

Apenas asomó en el cielo el avión que los traía a casa, el reflejo de miles de espejitos les saludó desde abajo: una multitud, llena de orgullo, recibió como héroes a la selección de Costa Rica, gran revelación de Brasil 2014.

Soportando un intenso sol, cientos de miles de costarricenses, en camisetas rojas y ondeando banderitas tricolor, se lanzaron eufóricos a las calles para corear a "la Sele": "¡oé-oé-oé-oé, ticos, ticoooos!" .

Entre el estallido de pitos y cornetas, tras sobrevolar varias ciudades del país, el avión aterrizó en el aeropuerto Juan Santamaría, 20 km al oeste de San José, con el arquero Keylor Navas y el capitán Bryan Ruiz, pilares del equipo, saludando con banderas desde la cabina del piloto.

Bajo un arco de agua propulsada por camiones de bomberos, el avión se detuvo y los 23 jugadores con su entrenador Jorge Luis Pinto fueron recibidos sobre alfombra roja, al pie de la escalinata, por el presidente Luis Guillermo Solís y cientos de niños.

"¡Viva Costa Rica! Aquí están sus hombres, los que han hecho historia, los que han mostrado al mundo un fútbol competente, los que enfrentaron a las grandes potencias sin temor. Allí los tienen", saludó en el aeropuerto, casi sin voz, el técnico colombiano a quien los diputados quieren dar ciudadanía de honor.

A bordo de una carroza en la que se leía: "Hicimos historia", cubiertos por un toldo tricolor, recorrieron, con un río humano apostado a lado y lado, 15 km en cinco horas, para ser homenajeados en el parque La Sabana, a la entrada de San José, por una muchedumbre delirante, que esperó hasta caer la noche.

Sobre la tarima, los costarricenses "campeones" bailaron, cantaron y agradecieron el apoteósico recibimiento. "Pinto no se va", coreaba abajo la gente.

Hace un mes que fueron despedidos por un puñado de familiares y aficionados, los pocos que apostaban por ese grupo de jugadores que, sin ostentaciones y con el mote de "cenicienta" en la espalda, prometía dejar vida y corazón en la cancha por su pequeño país de 4,5 millones de habitantes, conocido por su "democracia verde" y por no tener ejército.

"Nos fuimos como la cenicienta pero regresamos como guerreros triunfadores. Los sueños se pueden hacer realidad si se lucha. Soñemos todos porque desde ya nosotros estamos soñando con Rusia-2018", manifestó Ruiz, ovacionado en el aeropuerto.

Este martes la historia fue otra. Volvieron con un país a sus pies: contra todos los pronósticos, se clasificaron en el primer lugar del "grupo de la muerte", por encima de los excampeones Uruguay (3-1), Italia (1-0) e Inglaterra (0-0).

Ya con la etiqueta de favoritos, vencieron a Grecia en octavos de final (1-1 en 120 minutos, 5-3 en penales) y, superando la hazaña de Italia-90, pasaron a cuartos de final, donde quedaron eliminados 4-3 por penales (0-0) frente a otro gigante, el subcampeón mundial Holanda.

"Nadie creía en los muchachos. Esto es histórico para Costa Rica, más grande que Italia-90. Estamos entre los ocho mejores del mundo", expresó a AFP German Montoya, un plomero cincuentón que empuñaba una enorme bandera, vestido de cabo a rabo de rojo, blanco y azul, frente a la tarima en La Sabana.