Una forma leve de no ganar

Costa Rica 0 - Italia 1

Gol: Gloria Marinelli (19”)

Un golazo de Gloria Marinelli al minuto 19 del primer tiempo le bastó a la Selección de Italia para derrotar a las ticas. Un tiro de esquina desde la derecha cobrado por Serturini que Marinelli, en el centro del área, conectó de seguido y de volea. Ese tipo de jugadas que, olvidémonos del fútbol, es un hecho estético.

Otra vez, las nacionales se emplearon a fondo los 90 minutos del partido, alentadas por gran población en las gradas. Hay que tener buena parte del cerebro anestesiado por la ideología y los prejuicios para no darse cuenta de que este no es un cambio menor. Un territorio ganado, poco a poco, por generaciones más jóvenes que, lejos de la retórica, se apropiaron de un campo antes vedado.

No se necesitaron muchos minutos para que fuera clara la mayor aptitud técnica de las italianas. Un equipo sostenido por el esqueleto táctico, zonas de acción definidas, una tendencia a manejar el balón a ras del suelo.

En la Selección de Costa Rica, otra vez, como en el debut contra Venezuela, todo el fútbol pasaba por los pies de Gloriana Villalobos, una responsabilidad excesiva para cualquier jugadora


Las ticas mostraron la pasión y empuje del partido inaugural pero esta vez fue más evidente la falta de un estructura, de columna vertebral. El medio campo, terreno cardinal de este deporte, era espacio sin dueño. Los avances de las nacionales terminaban en encuentros de desventaja numérica frente a la zaga de las italianas.

El segundo tiempo no fue muy diferente. Las costarricenses salieron a buscar el empate. Y talvez algo más allá de eso, lo que también queríamos quienes “jugábamos” con ellas desde las gradas o delante de los televisores: un gol, ese objetivo ulterior del fútbol.


Nadie dudaba del nivel diferente de los dos equipos, pero un gol que les diera autoafirmación, un gol que fuera un abrazo más grande que el fútbol. Por el valor de la gente que estuvo antes para que, en América Latina, las jóvenes jueguen sin pedir permiso. Por el valor de esta generación que ya lo hace de forma natural. Y a la vez, y justamente por todo eso, un abrazo por el gol. Por esa parte del juego. Por el juego. Porque es eso.

No sucedió. Yolian Salas, guardameta tica, nos salvó un par de veces del aumento de la ventaja italiana. Las ticas no dejaron de buscar el arco de Francesca Durante, pero con más ansiedad que estrategia..


Terminaba el partido y no había duda de que las italianas, superiores, manejaron las acciones, Y también esto: las ticas tienen actitud, temple, condición física; lo que les falta, estructura táctica, es el trabajo de la dirección técnica. Pocas veces dos derrotas en un deporte se parecen tanto a una victoria en un terreno más amplio.


Fotografía: FIFA