La rutina, única damnificada durante el simulacro de temblor en San José

adiestramiento​El ‘sismo’ de esta mañana fue, sobre todo, un gran ejercicio de imaginación

El terremoto simulado que este miércoles por la mañana azotó edificios de instituciones públicas y algunas privadas en el centro de San José, obligándoles a un paro de labores durante poco más de una hora, no causó graves daños en el semblante de los trabajadores, aunque sí en el ánimo de algunos usuarios.

A eso de las 11 de la mañana, a la altura de la avenida Segunda, los portones de la Caja Costarricense del Seguro Social empezaban a abarrotarse de asegurados con el ceño fruncido, mientras que al otro lado de la edificación, en la plaza de las Garantías Sociales, un hormiguero de empleados públicos, brigadistas y curiosos ocupaba absolutamente todos los asientos, muritos y zonas disponibles para recostar el trasero.

Solo estos tres edificios de la CCSS –el Laureano Echandi, el Genaro Valverde y el Da Vinci– removieron de sus escritorios, en cuestión de minutos, a unas 6 mil personas, entre empleados y visitantes. En 9 minutos, para ser exactos, la explanada se llenó de funcionarios que, por primera vez, participaban en un simulacro de semejante magnitud.

A la misma hora, miles de otros empleados de 96 edificios situados en cuadras vecinas estaban pasando por el mismo trance.

"A mí me parece que estos simulacros deberían hacerlos en un día libre, por ejemplo, sobre todo si van a hacerlo solo con los empleados", se quejó Juan José Durán, apostado a la entrada de la Caja, que se mantenía cerrada, pero apurado por volver a su centro de trabajo.

"Nosotros estamos ocupando el servicio en este momento y no están haciendo ningún simulacro… Ahí los veo que andan comiendo helados, caminando, charlando, tertuliando y nada más".

Una vez fuera de los edificios, no se esperaba que los trabajadores hicieran nada en particular, salvo esperar, siempre alertos a las instrucciones de sus respectivas comisiones de emergencia.

"Para nosotros, el éxito de la actividad es haber realizado el simulacro, pues esto nos permite medir oportunidades de mejora para mitigar los efectos durante un evento real", explicó Fernando Tortós, coordinador del Comité de Emergencias del nivel central de la Caja.

La Comisión Nacional de Emergencias (CNE) y la Municipalidad de San José estimaron en 60 mil el número de evacuados durante la mañana de este jueves. Sin embargo, pese a su alcance numérico, el evento de supuesto 6 grados en la escala de Richter no provocó un caos urbano –no más del habitual– sino, cuando mucho, una sensación de repentino veraneo.

"El simulacro estuvo muy ordenado, sonó bien la alarma y se bajó de forma muy ordenada porque los grupos ya sabían dónde ubicarse", relató Tatiana Mora, funcionaria del Banco de Costa Rica.

"Se respetaron todas las medidas que nos habían dado previamente, como la ubicación donde teníamos que encontrarnos, y como que cada jefe de oficina tenía que saber cuántas personas habían llegado a laborar, y contarlas, mantener el grupo unido y subir, también en grupo".

Si el terremoto hubiera durado lo que duró el simulacro, no habría quedado piedra sobre piedra, pero una hora larga –de 10 a 11– fue el tiempo mínimo necesario para desalojar los inmuebles, contar supervivientes y descartar desaparecidos, evaluar daños estructurales, atender heridos… y reincorporarse a la encantadora rutina.

Fotografías: Glorianna Jiménez