Dueños de bares y autoridades en la mira por incendio en discoteca rumana que mató a 30 personas

investigación​Prensa critica que no endurecieron controles tras hechos similares en el pasado

Por no endurecer los controles ni las medidas de seguridad tras accidentes similares, propietarios de bares y autoridades rumanas son acusados de irresponsables tras el incendio en una discoteca de Bucarest en la que murieron al menos 30 personas.

De los 146 heridos hospitalizados, 35 "están en estado crítico" y unos 40 en estado grave, dijo por su parte el ministro de Sanidad, Nicolae Banicioiu.

"¿Coincidencia, maldición o indolencia criminal?", se preguntaba este domingo la portada del diario Evenimentul Zilei, que asegura que otras dos discotecas de uno de los dueños de Colectiv fueron arrasadas por incendios en los últimos años.

Según los testigos, entre 300 y 500 jóvenes habían acudido al local el viernes para ver un concierto de la banda de rock Goodbye to Gravity, cuando un espectáculo pirotécnico desencadenó un incendio.

En ese momento solo había una puerta abierta y el club no disponía de ninguna salida de emergencia. Además, se habían empleado materiales inflamables de mala calidad para el aislamiento acústico, lo que aceleró la propagación del fuego, según una fuente policial.

La discoteca tampoco contaba con las autorizaciones para celebrar conciertos ni espectáculos pirotécnicos, según Raed Arafat.

La Fiscalía General debe escuchar a los tres accionistas del club Colectiv, la discoteca instalada en una antigua fábrica de zapatos en el centro de la capital rumana en la que tuvo lugar la tragedia.

Los investigadores pasaron unas diez horas el sábado en el lugar del siniestro para recoger pruebas, y ahora deben centrarse en las declaraciones de los testigos. "Hemos identificado a los heridos hospitalizados cuyo estado de salud les permite contar lo que ocurrió", indicó la fiscalía.

Según varios testimonios, la mayoría de las víctimas se intoxicaron por el espeso humo que invadió el local, antes de ser alcanzados por las llamas.

"Para poder salir, tuve que pisar los cuerpos de los que yacían inconscientes delante de la única puerta abierta", narró uno de los supervivientes.

En tanto, unas 10.000 personas, según la gendarmería, marcharon desde la emblemática plaza de la Universidad --escenario del levantamiento popular hace 25 años contra el régimen comunista-- hasta el lugar de la tragedia, que sembraron con flores y velas como muestra de solidaridad con las víctimas.