Al cumplir 89 años, Fidel Castro pide a EE.UU. que pague daños a Cuba

reclamo​Dice que ascienden a millones de dólares

El líder cubano Fidel Castro sugirió este jueves, al cumplir 89 años, que Estados Unidos debe pagar a Cuba "cuantiosos millones de dólares" por los daños causados por el embargo a la isla, en la víspera de la histórica visita del secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry.

"Se adeuda a Cuba las indemnizaciones equivalentes a daños, que ascienden a cuantiosos millones de dólares como denunció nuestro país con argumentos y datos irrebatibles a lo largo de sus intervenciones en las Naciones Unidas", escribió el padre de la revolución cubana, quien en 2006 delegó el mando a su hermano Raúl por motivos de salud.

Aunque el anciano líder comunista no profundizó sobre este tema en un escrito publicado en la prensa local, Cuba reclama a Washington más de $100.000 millones por los perjuicios causados por el embargo económico impuesto a la isla en 1962 por el entonces presidente John F. Kennedy.

Simultáneamente, Washington exige a Cuba que pague las indemnizaciones pendientes por la nacionalización en 1960 de las empresas y propiedades estadounidenses, que superan actualmente los $7.000 millones incluidos los intereses, según expertos.

Estos reclamos figuran entre los temas pendientes tras el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países, que quedará sellado este viernes con la histórica visita a Cuba de Kerry, quien reabrirá formalmente la embajada estadounidense en La Habana.

En su artículo, Castro dijo que "escribir es una forma de ser útil" y afirmó que "nunca" dejará de luchar por sus "ideales de justicia e igualdad", pero no comentó la visita de Kerry, otro paso en el proceso de acercamiento entre estos viejos enemigos de la Guerra Fría, iniciado el 17 de diciembre de 2014 por su hermano Raúl y el presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

La única vez que se ha referido públicamente al deshielo entre Washington y La Habana fue en una nota publicada el 27 de enero, en la que declaró que no confiaba en Estados Unidos, aunque ello no significaba "un rechazo a una solución pacífica de conflictos".