Ascienden a 22 los muertos por avalanchas en el Everest tras terremoto en Nepal

drama​Sobrevivientes relatan sus experiencias al pie de la montaña.

Al menos 22 personas murieron en la zona del Everest tras las avalanchas generadas por el terremoto de este sábado según fuentes del Ministerio de Turismo, reportó el diario El País, este domingo.

La avalancha arrasó la zona de descanso de los escaladores, guías y porteadores, llevándose consigo las tiendas de campaña. El año pasado 13 personas perdieron la vida tras un alud.

Las autoridades han conseguido rescatar por helicóptero a 32 personas de la zona.

El mensaje de la montaña

Todavía incrédulo por haber sobrevivido al muro de nieve que se le vino encima , el alpinista George Foulsham interpreta su experiencia como un mensaje de la montaña, "que por el momento no quiere ser escalada".

"Corrí pero me tumbó la nieve. Intenté levantarme pero me tumbó otra vez. No podía respirar, pensé que estaba muerto", explica este biólogo marino de 38 años que vive en Singapur, recordando el momento en que fue derribado por lo que describe como "un edifico blanco de 50 pisos".

"Cuando al final conseguí levantarme, no podía creer que había salido indemne de lo que se me vino encima", explica.

Murió antes mis ojos

Ellen Gallant, una cardióloga y alpinista estadounidense, explica cómo se ocupó de los heridos pero fue incapaz de salvar a una persona que murió ante sus ojos.

"Estaba fuera y vi una inmensa nube que venía hacia mí. Corrí hacia la tienda y me eché al suelo. Cuando la vibración se detuvo, salí y llamé por radio a la tienda médica. Me pidieron a mí y a un alpinista indio [un doctor en el ejército] que nos ocupáramos de las heridas en la cabeza", explica.

"Trabajamos todo la noche, por turnos, distribuyendo medicamentos y poniendo sondas intravenosas. De nueve pacientes, uno murió anoche, un sherpa de 25 años. Su presión sanguínea bajó, no pudimos hacer nada", relata Gallant, que trabajó en condiciones muy rudimentarias.

"Hacia las seis de la mañana oímos helicópteros y supimos que íbamos a salir del peligro. Pudimos evacuar a los ocho pacientes", recuerda.

La tienda se fue volando

"Estaba en la tienda donde comemos cuando se produjo la avalancha, la tienda se fue volando", relata Kanchaman Tamang, un cocinero nepalí de 40 años que trabaja para Jagged Globe, una compañía que organiza expediciones al Everest.

"Después de la avalancha del año pasado, no me preocupaba volver, les dije a mi familia que el trabajo en el campo base es seguro, no es como estar en la cascada de hielo", afirma.

"Pero ahora la temporada ha terminado, el camino ha sido destruido, las escaleras de la cascada de hielo están rotas. No creo que vuelva el año que viene. Esta montaña significa demasiado dolor", sentencia.